Si ya de por sí la alimentación vegana quita muchas opciones de la despensa (y, por ende, del estómago), la continuidad de seguir alimentándonos de esta manera se hace más cuesta arriba cuando llega el momento de plantearse a qué placeres gastronómicos se tiene que renunciar. ¿Serán las otras uno de ellos?

Y quien dice ostras, dice todo el abanico de pequeños seres que habitan en las aguas, como los berberechos y los mejillones. Tres opciones que generan bastante susceptibilidad entre veganos y no veganos por el entendimiento que cada uno tenga de este alimento. ¿Se puede o no se puede comer si el modelo de alimentación que estamos siguiendo es vegano?

La respuesta no podemos darla todavía, hay que seguir leyendo para, por lo menos, conocer todas las opiniones más expertas al respecto.

Si la filosofía del veganismo es comer alimentos que no hayan tenido que causar daño a los animales para obtenerlos, ya a primer golpe de pensamiento encontramos muchas comidas que se nos caen del plato, nunca mejor dicho. Pero la duda viene cuando llegamos a los bivalvos, estos tres productos de los que hablamos.

Y la duda se genera porque los bivalvos se mueven por acto reflejo, por lo que no experimentan ningún tipo de dolor si se les manipula para su consumo, así lo avala Cascio, autor de On the Consumption of Bivalves y donde deja por escrito estas premisas,  apoyado en un estudio realizado por la Universidad de Yale que defiende la ingesta de estos bivalvos por su buen hacer con el medio ambiente, además de los beneficios saludables para las personas que lo consumen.

De manera que parecer ser que el único problema de que los veganos puedan comer ostras, mejillones y berberechos no está en un fallo ético y moral, que ya se ha demostrado que no, la irregularidad estaría en la falta de comunicación que esto puede ocasionar, sobre todo para quienes no saben muy bien en qué consiste esto del veganismo.