«Me encanta cocinar. Me gusta todo: desde la liturgia de ir a comprar los alimentos a preparar los y hacerlos, hasta la satisfacción de compartirlo con mi familia. La pausa que me da la cocina no me lo da nada. Ni el deporte ni la lectura ni una buena película», dice Marc Rahola, fundador y CEO de OD Group, desde su casa de Ibiza, donde el confinamiento, confiesa divertido, le ha permitido mejorar un poco más sus dotes culinarias. 

Sin embargo, esta afición le viene de lejos: «Mi abuela y mi madre han sido excelentes cocineras y ya de niño me gustaba entrar en la cocina a ayudar a mi madre a preparar los grandes platos que hacía el fin de semana». Esa costumbre familiar la replica ahora junto a sus tres hijas, que durante la cuarentena le pedían que cocinara aún más. «He seguido haciéndolo, pero sólo el fin de semana, para que hubiese una rutina diaria. Y también porque me va bien para desconectar del resto de la semana y, de paso, saber en qué día vivo», bromea.

«Un hotel para mí es un accidente»

Este empresario que se autodefine como «disruptivamente incorrecto», en realidad es un entusiasta que defiende todas y cada una de sus iniciativas como si fueran la primera. Y su currículum es extraordinario. Desde que en 2006 inauguró su primer hotel, Ocean Drive, hasta hoy, ha convertido su empresa, OD Group, en un efervescente conglomerado que aglutina desde hoteles a negocios inmobiliarios, de construcción o agricultura, pasando por la arquitectura y la ingeniería hasta los fondos de inversión.

Pero si hay algo que forma parte de su adn, histórica y familiarmente, es la hostelería. Es sobrino de Abel Matutes, fundador de Palladium Group y con quien dio sus primeros pasos en el sector. Sólo que su concepto es claramente diferenciador. «Lo que yo pretendo es recuperar lo que era un hotel en origen y un hotel, para mí, es un accidente. Uno puede ir a visitar algo por las razones que sea, pero si te pilla lejos de casa, la consecuencia es que tienes que dormir fuera. Ahí radica todo». Y añade más: «Los hoteles, históricamente, eran los lugares donde confluía gente de todas partes y pasaban cosas. Desde la taberna del medievo hasta el saloon del Oeste, espacios donde se mezclaba gente de fuera con los locales. Y un hotel no deja de ser un embajador del lugar donde se encuentra. A mí me gusta recuperar ese espíritu inclusivo, que cada hotel tenga el encanto local que lo diferencia y donde cada día suceden cosas distintas entre la confluencia local y global».

De las almendras a la cultura ibicenca

Siguiendo esa división entre la gente que deja cosas pasar y otra que hace que pasen, Rahola entra en el segundo grupo. Por eso tampoco extraña que su compañía de producción de almendras, Ocean Almond, hoy esté entre las cinco productoras del mundo. «A mí el campo siempre me ha apasionado, me he criado en él, y eso te marca», confiesa. Y continúa explicando cómo nació el proyecto: «Hace unos años un amigo llegó con un proyecto tecnológico de almendra intensiva, que se basa en un sistema australiano de regadío que necesita unas condiciones muy particulares para su cultivo un clima desértico pero basado en un sistema de regadío, y eso, en España, se da en lugares como Lleida y Aragón, con el Ebro. Así que empezamos con cinco hectáreas y ahora tenemos más de mil», cuenta orgulloso. «Y encima están buenísimas»

Pero estos días, además, anda inmerso en un nuevo proyecto: el Ibiza Festival On/Offspring Calendar. Lo ha impulsado junto a su amigo y colega Diego Calvo (de Concept Hotels). «Son eventos locales que ponen en valor la vida de la isla. Incluye desde eventos deporticvos o culturales hasta gastronómicos». Es una iniciativa a la que se han sumado ya más de 50 empresas de la isla para poner en valor la marca Ibiza con una dimensión más allá de la temporalidad estival y que tendrá lugar en otoño y primavera, con carácter de permanencia. Porque según él, «cuando todo reabra, lo haremos todos a la vez, y la pregunta será por qué la gente escoge un sitio u otro. La crisis ha destruido mucho tejido económico y social. Es el momento de estar unidos, explicar el valor de la diferencia y fomentarlo de una manera radiante y optimista para que la gente escoja Ibiza».

 

SU RECETA: FIDEUÁ

Ingredientes:

  • 1 kg de pescado de roca para caldo
  • 1 calamar
  • ½ kilo de gamba roja
  •  3 cortes de rape
  •  400 g de fideos nº 0
  •  Aceite de oliva y sal

Elaboración:

(Para el caldo)

Limpiamos el pescado de roca y a continuación añadimos aceite para sofreír durante 2 minutos el pescado en la misma cazuela en la que haremos el caldo. A continuación, añadimos 2/3 litros de agua. Dejamos hervir a fuego medio-alto 2 horas. Reservamos el caldo (esto se puede preparar unos días antes, y se congela).

(Para la fideuá)

  • Limpiamos y pelamos las gambas crudas y reservamos las cabezas para el caldo.
  • Limpiamos y cortamos en aros muy finos el calamar, preparamos una paella con fuego medio-fuerte y freímos los aros (unos 5 minutos). Los reservamos en papel absorbente.
  • Cortamos a dados el rape y freímos en la paella, sólo marcar (1-2 m). Reservamos.
  • En la misma paella salteamos las gambas otro par de minutos. Reservamos.
  • Entretanto, calentamos en un cazo el caldo de pescado que habíamos preparado y lo hacemos hervir añadiendo las cabezas de las gambas.
  • En la paella freímos los dientes de ajo, previamente aplastados y, cuando están dorados, los retiramos.
  • Con el aceite hirviendo añadimos los calamares con los fideos y doramos (unos 2 m).
  • Añadimos el caldo hasta cubrir, a fuego medio.
  • A continuación añadimos el rape y las gambas y dejamos que se haga en 10-15 minutos.
  • Cubrimos la paella con un trapo, dejamos reposar 3-4 minutos y listo para comer.
Foto: Marc Rahola

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