Reportajes

Charlie Smits, entre el caos y la fantasía queer

Para Charlie Smits, la belleza puede (y debe) ser incómoda, reflexiva y divertida. En este ‘Sex Issue’, el artista lo demuestra con sus ilustraciones, entre ellas dos que dan la vuelta al fenómeno de las ‘frutinovelas’.

Ilustración de Charlie Smits

«Tengo una cabeza bastante pensante. Para bien y para mal«, sentencia Charlie Smits al preguntarle por su proceso creativo, algo que se hace evidente en su obra, donde, a través de distintas técnicas, el color y la fantasía como hilo conductor, da rienda suelta a ese universo caótico, vivo, emocional y profundamente reflexivo que anida dentro de él.

Nacido en Mallorca en 1999, este joven prodigio descubrió pronto su vocación como artista visual y, aunque terminó sus estudios de arte en 2019, ha hecho de su formación autodidacta, fruto de esa inquietud propia de los genios.

Con tan solo 15 años, hizo su primera exposición y a los 22 se trasladó a Ámsterdam para seguir explorando su obra más allá de los límites conocidos. A su vuelta, se estableció en Madrid, el epicentro desde donde nacen las creaciones que lo han llevado a firmar colecciones cápsula de moda, editoriales, animaciones para televisión o colaboraciones con artistas musicales como La Zowi.

«Siempre hay muchas ideas, imágenes, sensaciones y asociaciones ocurriendo a la vez, una especie de barullo mental del que, de repente, sale algo que me interesa. Mi trabajo consiste bastante en intentar bajar todo eso a tierra y darle una forma, o al menos la mejor forma posible», reconoce satisfecho de dejarse seducir por el mundo de las sensaciones, más que por referencias concretas. «Una atmósfera, gestos, o incluso algo que no se puede explicar muy bien pero que me produce curiosidad».

Aunque los verdaderos protagonistas son sus propios personajes, estos viven en un mundo paralelo al que siempre puede volver. «No sé si busco transmitir algo concreto. Me gusta que haya algo delicado, melancólico y sensual en ellos, pero también extraño e incómodo. Que sean atractivos sin saber exactamente por qué. Mis personajes existen dentro de un universo propio y me gusta que quien los mira pueda asomarse a él sin necesidad de entenderlo del todo».

Nadie mejor que este provocador matón con corazón de algodón de azúcar para ilustrar nuestro Sex Issue, en un intento por desmontar roles obsoletos y jugar a la apropiación tecnológica que
sucumbe a ese mundo onírico y rebelde sin rechistar. En las ilustraciones exclusivas que el artista ha creado para Tapas se esconde la clave sobre cómo entender la vida y su obra a través del humor y de una lógica que desafía lo convencional, dos elementos que lo han acompañado siempre y que definen tanto su personalidad como su manera de crear.

Las ‘frutinovelas’ de Smits

En sus manos, lo inesperado no funciona como una simple provocación, sino como una forma de alterar lo reconocible hasta convertirlo en algo nuevo y atractivo. «Me interesa mucho ese punto en el que algo puede ser delicado y absurdo a la vez, o aparentemente serio pero contener algo que te descoloca y te hace gracia. Está muy presente en esta serie, pero en realidad atraviesa todo lo que hago. Al final mis personajes son una extensión de cómo veo nuestro mundo, con sensibilidad, pero intentando no tomármelo nunca demasiado en serio».

Las ‘frutinovelas‘, el fenómeno surgido en TikTok hace unos meses, fueron la chispa que hizo poner a trabajar la maquinaria del artista, esa mente inquieta que es capaz de capturar la belleza, las tensiones y las contradicciones del mundo contemporáneo, con un enfoque queer y una mirada sensible. «Me hacía gracia darle la vuelta e invertir el recorrido habitual. No es la inteligencia artificial aprendiendo de nosotros, soy yo robándole una idea e imaginario a la IA y pasándola por mi mano. De paso, le quito esos tintes misóginos y violentos que aparecen en muchas de ellas y los llevo a mi terreno».

El resultado es una serie que entra por los ojos y a la que, inevitablemente, apetece hincarle el diente y saborearla poco a poco. Una última pirueta entre lo digital y lo humano que resume bastante bien la manera de crear de Smits.