ÀTIC. PALAU ALAMEDA (Valencia)

Aquí hay que subir hasta lo más alto para disfrutar de lo que la tierra nos da. Y es que Iván Cerdeño, chef con dos estrellas Michelin, se sirve del producto valenciano, pero, como ocurre con esta marca de whisky nacida en 1827, no tiene miedo a mezclarlo con elaboraciones de otros lugares (en este caso tailandesas, japonesas o peruanas) para así sorprender a los paladares más curiosos.

MAQUIAVELO (Sevilla)

George Ballantine decía que no hay forma incorrecta de hacer whisky, algo que explicaba con la expresión “Stay True”. Nosotros afirmamos que no hay proyecto construido con cariño que no sea especial. Maquiavelo es uno de ellos. El lugar en el que confluyen la cocina de autor (¡ay! ese carbón de foie con manzana asada al Josper), una coctelería de altura y el mejor ambiente. Y todo, en una ciudad que presume de color y duende.

KATE ZAHARRA (Bilbao)

Un día, los hermanos Amancio y Patricio Valiño visitaron una parcela y soñaron que ahí edificarían el restaurante deseado. Más tarde, ese sueño se materializó en un caserío con encanto que da de comer muy, pero que muy bien. Tras degustar un clásico del Kate Zaharra como son los garbanzos con bogavante del Cantábrico, lo mejor es trasladarse hasta su terraza y tomar una buena copa con matices de toffee y caramelo, el mejor postre.

BACKSTAGE, TEATRO KITCHEN BAR (Barcelona)

Tickets (de Ferran y Albert Adrià) cerró, pero, para suerte de los gastrónomos, tiene su relevo en Teatro Kitchen Bar –se ubica en el mismo local–, donde se siente una energía muy parecida gracias, en parte, a que la mayoría del personal es el mismo. Backstage es su coctelería; pregunta por el cocktail que preparan con Ballantine’s 10 y prepárate para la mejor obra organoléptica de tu vida.

CASAL DE ARMAN (Ribadavia, Ourense)

En este hotel rural trabajan con pasión todos los asuntos del comer y del beber. Por ello, su proyecto culinario marida las culturas vinícola y gastronómica con una propuesta de raíces que encaja perfectamente en el entorno de Ribeiro. Tras tanto vino, nada como refrescarse con un combinado en el que sentir toda la dulzura de las barricas americanas.

LA SOLE DEL PIMPI (Málaga)

Ubicada a los pies de la impresionante Alcazaba malagueña –construida en el SXI– en la Sole del Pimpi uno se puede hacer muchas preguntas existenciales sobre el paso del tiempo y lo que éste aporta, ya sea en una edificación que ahí resiste o en los años que ese whisky que disfrutas con hielos ha pasado en la calma de la barrica. Y, entre pregunta y pregunta, un poco de cocina fusión japo-andaluza, que reflexionar da mucha hambre.

RESTAURANTE SEMÁFORO DE FINISTERRE (Finisterre, A Coruña)

“Donde el silencio esconde algo más que palabras”, afirman. Como auténticos exploradores en busca de experiencias gastronómicas auténticas, llegamos hasta el punto más occidental de la península y clavamos bandera en Semáforo de Finisterre. El destino es una cocina plagada de marisco y pescado capturado a menos de 100 km de distancia.

NOU MANOLIN (Alicante)

Delicadeza, Mediterráneo, elegancia, pasión. Nou Manolin abrió sus puertas en 1972 de la mano de Vicentina y Vicente Castelló, hoy lo gestionan sus hijos José Juan y Silvia. Es la casa de todos y uno de los restaurantes fundamentales de Alicante. Cuando se come tan bien como ocurre en este lugar, el cuerpo pide una buena sobremesa que alargue el placer del encuentro; no durante 10 años, pero casi.

PÓLVORA (Madrid)

Ir de aventura, pero sin salir de Madrid. En este restaurante de la calle Juan Bravo se atreven a ir más allá y lo logran combinando lo mejor de la gastronomía española con lo especial de la cocina de otros puntos del globo. Su chef Alfredo González consigue este estallido de buen gusto. Nosotros te preguntamos, ¿qué tal unos tacos de costilla de ternera lacada con su jugo, acompañados de este whisky con notas a vainilla?

YUBI (Barcelona)

En Yubi se toman muy en serio el mundo del trago y así lo demuestra su amplia carta de cócteles inspirados en los años 30 en la que, si se mira bien, se puede encontrar el icónico Boulevardier, elaborado con Ballantine’s 10, vermouth rojo Petroni y bitter infusionado. No hay mejor forma de afrontar su maridaje, que con cualquiera de las tapas que elabora la chef Yoake San, concursante del Top Chef francés, bajo la esencia “asian cuisine, french gastronomy”.

DISFRUTA DE UN CONSUMO RESPONSABLE, 40º

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