Hubo un tiempo en el que los bares y restaurantes contaban (y eso en el mejor de los casos…) con dos o tres marcas de ginebra y, como mucho, una de tónica: era una bebida habitualmente consumida solo por gente casposa y algún que otro periodista. Sin embargo, la cosa pareció cambiar de la noche a la mañana gracias a la mágica aparición de las ginebras premium y las no tan usadas hasta entonces copas de balón, que afortunadamente llegaron a nuestras vidas para quedarse.

Lo que no imaginábamos en aquella época era el proceso de sofisticación que el combinado viviría poco después, porque al clásico de siempre se le fueron añadiendo variantes e ingredientes de todos los colores (y, por ende, sabores). Sí, hablamos de las bayas de enebro, el cilantro, los pétalos de flores, las rodajas de pepino, el pomelo, las fresas… a la vez que nos adentramos en terreno pantanoso, ya que los componentes siempre deben realzar el sabor original de la ginebra, nunca enmascararlo.

Pero tranquilidad, traemos buenas noticias: el gin-tonic perfecto sigue existiendo. Y es ese que complace a todos gracias a un perfect serve muy cuidado. Por suerte, y después de unos años de experimentar, como decíamos, con sustancias de todo tipo, regresan los básicos. Porque para preparar el mítico combinado solo son necesarios los ingredientes justos… eso sí, deben estar muy bien elegidos. Y también debe volver a cobrar protagonismo la calidad de la ginebra. ¿Nuestra preferida? La de Bulldog, con matices que le otorgan un sabor suave y delicioso que se potencia, más si cabe, al prepararlo a su manera.

Un éxito asegurado: así hay que prepararlo

El gin-tonic perfecto no tiene ningún secreto, solo hay que servirlo en copa de balón y prepararlo de forma que al probarlo notemos tanto un toque refrescante como otro sorprendente. ¿Qué necesitaremos? En primer lugar, la ginebra premium de Bulldog. ¿Después? Sencillísimo: tónica neutra (premium también), una rodaja de lima y pimienta negra recién molida para los más atrevidos.

Pero vamos por partes. La copa de balón será nuestra aliada para disfrutar mucho mejor de los matices de Bulldog Gin. Pero no hablamos de una copa cualquiera, sino de ¡la copa negra de Bulldog! Y si es personalizada, apaga y vámonos… Ojo, porque podéis haceros con la vuestra cada mes en el Instagram de la marca. Ah, y es importante que la llenéis bien de hielo tipo roca (también podéis enfriarla previamente en el congelador para comenzar el ritual con una temperatura óptima).

La rodaja de lima, por su parte, es igual de imprescindible en el perfect serve de Bulldog. ¿Por qué? Porque le dará a tu gin-tonic un punto cítrico y refrescante perfecto. Ojo: recuerda no exprimir la lima, ya que de ser así el jugo terminaría con las burbujas de tu combinado. 

Por último, para los más atrevidos que quieran darle un toque distinto a su gin-tonic, la pimienta negra recién molida (aviso a navegantes: es fundamental que esté recién molida porque precisamente en ese momento es en el que su aroma es más fresco e intenso) se encarga de aportar notas que contrastan con el aroma cítrico de la lima. Un juego de esencias que despertará nuevas sensaciones en tu nariz y tu paladar. Y que hará que triunfes con todos y cada uno de tus invitados. Como ya te adelantábamos, un éxito asegurado.

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