El 9.8% de la población mundial pasa hambre. A la vez, exorbitantes cantidades de alimentos se desperdician de manera deliberada: 931 millones de toneladas de alimentos terminan en la basura cada año. Por ello, cada 29 de septiembre, se celebra el Día Internacional de la Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos. Una fecha con la que se busca reafirmar el compromiso con el medioambiente y reducir las pérdidas alimentarias.

Alrededor del 14% de los alimentos producidos se pierden en el camino entre la cosecha y el comercio. Se estima que 17% de la producción anual de alimentos a nivel mundial es desperdiciada.

Es tiempo de actuar. Entidades como la FAO han puesto en marcha diferentes iniciativas que colaboran para disminuir el desperdicio alimentario. La pérdida de insumos es la principal razón del retroceso de un sistema de producción sostenible. Esto, porque todos los recursos que se utilizaron para producir esos comestibles, incluidos el agua, la tierra, la energía, el trabajo y el capital, son también desechados.

Colaborar con esta causa ayuda a una disminución de gases de efecto invernadero, lo que contribuye positivamente con la situación de cambio climático que se experimenta en la actualidad. No hacer nada podría afectar a la seguridad alimentaria, así como la disponibilidad de alimentos, lo que supondría un incremento en el precio de los insumos.

Es necesario poner en práctica acciones que concienticen a nivel mundial, pero más importante aún, acciones a nivel local que maximicen el aprovechamiento de alimentos en casa, la compra responsable y el uso de tecnologías innovadoras que contribuyan a esta causa.

Deja un comentario

Cancelar la respuesta