No hay mejor manera de volver a la rutina, cambiar la arena por el asfalto y mudar la piel veraniega por el entretiempo de otoño que hacerlo con buenos planazos en la ciudad. Y Madrid, de esos, tiene un rato. Del 17 al 27 de septiembre, la capital acogerá la undécima edición de Hotel Tapa Tour, una iniciativa que convertirá 29 hoteles de cuatro y cinco estrellas en una gran ruta gastronómica. Durante once días, restaurantes, bares, jardines y terrazas abrirán sus puertas a madrileños y visitantes para servir sus propuestas en formato tapa: una manera informal, asequible y, sobre todo, muy castiza de acercarse a la cocina de algunos de los hoteles más exclusivos de la capital.
Impulsado desde 2016 por Nona Rubio, CEO de GOURMEET, el festival nació con la intención de acercar la cocina de los grandes hoteles al público más allá de sus huéspedes. Este año, además, Madrid será por primera vez la ciudad encargada de inaugurar el calendario del certamen, que continuará en Barcelona del 5 al 15 de noviembre.
100 tapas y 9 rutas por Madrid
Cada hotel participante ofrecerá entre tres y cuatro propuestas, con precios medios de entre 8 y 12 euros, aunque estos pueden variar según el establecimiento. Las dos categorías principales competirán por el Premio Tapa Alimentos de España: la Tapa Nacional, inspirada en la cocina española y acompañada de vinos de la D.O. Ribera del Duero, y la Tapa Fusión, que incorpora influencias internacionales y se marida con cavas de Guarda Superior de la D.O. Cava.
La propuesta se completa con una Croqueta de Autor y una Tapa Dulce, cada una con su correspondiente maridaje. En total, el festival reúne cerca de 100 tapas, que pueden descubrirse a través de nueve rutas oficiales, diseñadas en su mayoría para recorrer Madrid a pie.
El tapeo es patrimonio
La edición de 2026 llega, además, en un momento especialmente oportuno: coincide con el impulso a la candidatura del tapeo como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Porque tapear es mucho más que comer pequeñas raciones; es cambiar de establecimiento, compartir, conversar y convertir la comida en todo un ritual social. Según el Estudio sobre la importancia del Tapeo en España 2026, el 97,7 % de los encuestados considera el tapeo una seña representativa de la cultura española y el 65,1 % afirma practicarlo al menos una vez por semana. ¿Podría venir más al caso una nueva ruta de tapas por Madrid? Creemos que no.
El festival busca reinterpretar la tapa sin perder su vínculo con la tradición. Un ejemplo es The Madrid EDITION, que participa a través de Oroya Madrid y su Lobby Bar con propuestas como un bocadillo de calamares en pan brioche con alioli y cebollino como Tapa Nacional; una gilda peruana de caballa y corvina con ajíes encurtidos y leche de tigre como Tapa Fusión; y una croqueta de cordero con gel de membrillo como Croqueta de Autor. Las tres propuestas tienen un precio de 10 euros con maridaje.
Nómadas y hoteles
El público podrá elegir entre dos formatos. El Tour Libre no requiere reserva y permite recorrer los establecimientos a voluntad o seguir alguna de las nueve rutas propuestas por la organización. La segunda opción son las experiencias In-House, que sí requieren reserva y ofrecen recorridos guiados que combinan gastronomía con arquitectura, diseño e historia del hotel.
Este año, Rosewood Villa Magna y Barceló Torre de Madrid participan exclusivamente mediante esta última modalidad, mientras que JW Marriott Madrid y Urso Hotel & Spa combinan las experiencias In-House con el Tour Libre.
Listo para quedarse
Hotel Tapa Tour culminará el 28 de septiembre con una gala en Gran Hotel Inglés, donde se anunciarán los tres hoteles que representarán a Madrid en la Gran Final del Premio Tapa Alimentos de España, prevista para Salón Gourmets 2027. Pero el proyecto aspira a prolongar la experiencia más allá de sus once días de duración: a partir de enero de 2027, pondrá en marcha una Ruta Permanente con una selección de hoteles de Madrid y Barcelona, a la que progresivamente se incorporarán otras ciudades.
Porque si volver a Madrid significa dejar atrás la playa, al menos que sea para cambiar la toalla por una servilleta y el chiringuito por un hotel de cinco estrellas. Y si además podemos hacerlo a golpe de tapa, copa en mano y ruta por la ciudad, quizá la vuelta a la rutina no esté tan mal. Al fin y al cabo, en septiembre también se puede tapear.