La imagen de los incendios durante este verano han vuelto a ser, por desgracia, algo que ha ocurrido día a día. En la Sierra de Gredos, las laderas teñidas de negro por el fuego son visibles y, en medio del desastre, se encuentran pequeños huecos verdes que han resistido a las llamas. Esos brotes llenos de vida son viñedos de montaña y son testigos centenarios de una forma de cultivar que no solo producen vino, sino que frena el avance de las llamas. Bajo el emblema de «cultivar es cuidar: un gredos cultivado es un Gredos vivo», nace la Plataforma Gredos Vivo, una iniciativa que une a destacados nombres del vino y la gastronomía para poner la viticultura tradicional en el foco de la gestión forestal y territorial.
El origen del problema llega por el abandono que se ha ido haciendo del medio rural y la pérdida en la actividad agraria en los últimos tiempos. Sin campesinos ni ganado, la vegetación crece de una manera descontrolada, convirtiéndose en un riesgo latente que transforma cualquier chispa en un gran incendio. Frente a esto, el viñedo tradicional actúa como una barrera o un cortafuegos natural que es capaz de detener o realentizar la extensión de un fuego.

Con la preservación y cuidado de la sierra como una preocupación y prioridad compartida, viticultores y referentes de la zona han creado Plataforma Gredos Vivo. Aquí se reúnen Dani Landi y Fernando García de bodega Comando G, Telmo Rodríguez de Viñas Viejas de Pegaso, Juanan Martín de Rico Nuevo, el crítico de vinos Luis Gutiérrez y desde el lado gastronómico, el chef del restaurante abulense Barro, Carlos García.
Con un plan de acción con ideas tanto a corto plazo como a largo, se trata de poner en el foco la protección de la sierra y de los viñedos, trabajando conjuntamente para mantenerlo en buen estado.