La nueva obra maestra de Rodrigo Sorogoyen cuenta la historia del aclamado director de cine Esteban Martínez, interpretado por Javier Bardem. Una leyenda tanto por sus películas como por su pasado de violencia y excesos, que regresa a España para rodar y ofrecerle un nuevo proyecto a su hija Emilia, con la que no tiene contacto desde hace 13 años. Con el pretexto de ayudarla a ‘relanzar’ su carrera como actriz, se reúne con ella en el restaurante Bascoat de Madrid.
La primera escena de la película se rueda desde la mesa de este restaurante. Espacio en el que se reencuentran padre e hija tras mucho tiempo sin verse, con muchos traumas y dolor. Ya sólo como espectador, uno puede apreciar la profundidad de la tesis y la majestuosa interpretación de ambos actores, que se encontraron allí por primera vez. Una estrategia con la que, según cuenta su director en el making off del filme -disponible en Movistar-, quiso elevar el nerviosismo y la tensión de la secuencia inicial.
Rodada en una sola toma, la escena reúne a dos personas que no se conocían previamente, que tan sólo habían hablado por teléfono una vez. Sin ensayar. Directamente en la piel de sus personajes.
En el restaurante, las cámaras se encontraban integradas y ocultas tras los espejos o las estanterías. El equipo estaba fuera, y todo se predispuso de manera que no pareciese un rodaje, desnudando la secuencia: Bascoat como telón de fondo y sus protagonistas manteniendo una tensa conversación de manera libre. Así, lo que podría haber sido un rodaje al uso se convirtió en una comida real de una hora y media entre los actores, que pedían comida real servida por camareros reales. Todo en directo. Incluso Bardem le solicita al camarero algunos platos de la carta que no están disponibles, algo que genera tensión en la situación, y empieza a destapar el lado oscuro del personaje.

Escenarios culinarios
El experimento funcionó. “No me he sentido nunca tan libre en un rodaje”, revela la actriz en el making off, acerca de esta secuencia inicial escenificada sobre uno de nuestros ‘Best New Restaurants’ de 2024, Bascoat. El proyecto de Nagore Irazuegi y Rodrigo García que llegó a la capital tras el éxito de Arima Taberna, en Ponzano, pero con una propuesta más personal, ambiciosa y sofisticada.
Con tan sólo once mesas, el espacio propone una mirada contemporánea a la cocina vasca tradicional, incorporando influencias del País Vasco francés y una especial atención al producto. La carta recorre desde los clásicos aperitivos donostiarras hasta grandes pescados y carnes a la parrilla, siempre con una ejecución sin artificios innecesarios, y un posible maridaje de vinos con más de 450 referencias, seleccionados por Álex Fernández.

Entre los platos más reconocibles destacan las anchoas artesanales en salazón, los buñuelos de morcilla de Beasain, el pastel de merluza, la tortilla de chorizo de interior líquido, la tartaleta de kiskilla o la popular Gilda 2.0.
Si Bascoat abre la película, hay otro espacio culinario que la cierra. El histórico Café Moderno, un bar-café ubicado en la Plaza de las Comendadoras, en el que Almodóvar también ha hecho algún que otro cameo, como en ‘Madres Paralelas’, y que esta vez sirve como escenario de ‘El ser querido‘ en una emotiva escena final en la que Emilia trabaja como camarera, sintiéndose libre y exenta de ataduras.