El escenario sobre el que se erige es una antigua casa de campo ibicenca, rodeada de grandes cactus y vegetación. En el corazón de Santa Gertrudis, Finca La Plaza respeta la tradición y el valor del pasado desde un enfoque contemporáneo reflejado tanto a través de su carta como de su espíritu. Desde los platos de cerámica hasta los sabores, este restaurante representa una oda a la Ibiza de la artesanía, el producto y la paz.
La autenticidad atraviesa así todo el concepto en tiempos en los que parece perderse su valor, o sustituirse por el espectáculo o el plato gentrificado. Desde esta finca culinaria reivindican un nuevo ‘lujo’ transmitido a raíz de la tranquilidad, de un servicio cercano y del hecho de poder disfrutar verdaderamente del producto y de la temporalidad.


En conexión con el entorno y el paisaje, la propuesta del restaurante se articula en torno a una cuidada sensibilidad estética y una cocina mediterránea renovada, local y creativa integrada con armonía en el espacio.
El arte de las brasas
En Finca La Plaza trabajan con el producto local, que recolectan de la tierra y el mar para después elevarlo con el arte de las brasas y las cocciones lentas. El fuego se entiende aquí como una herramienta con la que potenciar el sabor y expresar una forma de cocinar honesta, temporal y equilibrada.


Cada una de sus elaboraciones requiere del dominio absoluto de los tiempos para satisfacer a los comensales con una gastronomía elegante y alineada con el territorio. Todo ello acompañado de una bodega cuidadosamente seleccionada y un servicio basado en la hospitalidad absoluta en medio de un restaurante que recupera la esencia de la arquitectura y el estilo de vida ibicenco que tanto anhelamos.