Bebidas

La margarita mexicana (en botella) que sirven los bares de moda

Santa Brisa destila la nueva coctelería en un formato innovador que reinventa la tradición.

Cortesía de Santa Brisa

De primeras, llama la atención su diseño. Una botella alargada y esculpida con una ilustración en la que una mujer se lanza al mar, con el atardecer de fondo, entre grandes acantilados. La escena en sí es una oda a los clavadistas de La Quebrada, y a su tradicional salto a 35 metros de altura hacia una angosta entrada del océano.

Santa Brisa diluye la valentía y el espíritu del lugar en una botella que evoca un estilo de vida basado en celebrar los pequeños momentos cotidianos, con foco en el presente. Pero antes de construir esa narrativa, y convertirse en un icono líquido de la escena nocturna, artística y creativa de Madrid o Los Ángeles, esta margarita echó raíces en México. Un destino idóneo en el que marcar sus orígenes del que la pareja formada por Miguel Oehling y Ann-Sophie Hantzsche se enamoró de su hospitalidad y de sus celebraciones alrededor de la mesa.

Los orígenes

De esa manera de vivir nació Santa Brisa, un cóctel listo para servir inspirado en el Acapulco de los años 60 y 70, años en los que la margarita experimentó su época dorada en medio de una ciudad vibrante y llena de compasión. El resultado se cristalizó en una nueva versión de este destilado que traslada la alta coctelería a una receta desarrollada con precisión y dedicación, en colaboración con William Hetzel, director de mixología de un reconocido restaurante mexicano con estrella Michelin.

Elaborada con ingredientes naturales, al estilo de la margarita original, esta margarita se abre paso en una escena líquida en la que el alcohol se encuentra en declive. ¿Cómo? conectando con un público en búsqueda de experiencias diferentes que trasciendan el simple acto de beber.

El equipo trabajaría durante más de un año para dar con la fórmula: una mezcla de tequila blanco artesanal 100 % agave azul, elaborado a partir de agaves cocidos lentamente en hornos de mampostería, lima fresca de Michoacán, licor de naranja natural y sirope de agave orgánico.

Tras brindar muchas veces en México con su botella, la marca logró adentrarse de lleno en Los Ángeles y Miami, consolidando su presencia gastronómica en mesas y cartas contemporáneas gracias a un perfil cítrico, versátil y equilibrado que marida todo tipo de comidas. “Creemos en el arte de compartir. En reunir a las personas alrededor de una conversación, una comida o una celebración. Santa Brisa nace para acompañar esos momentos y demostrar que un cóctel listo para servir también puede ofrecer una experiencia gastronómica de primer nivel”, comenta Miguel Oehling, fundador de la marca.

La margarita de Oehling y Hantzsche llegó hace unos meses a España, continuando con su plan de expansión en tiendas gourmet (El Corte Inglés), pop-ups, bares y restaurantes de moda como Trocadero, Taquería Puerco, Candela o Lucky Dragon en los que poder disfrutar de la experiencia Santa Brisa desde la pista y la mesa.