Personajes

Tapas Interview | Mëstiza: «Nuestra música es como un sashimi de espeto»

Nos sentamos en la mesa de Casa Macareno con Pitty Bernad y Belah para que nos hablen de su proyecto y de todo aquello que se esconde detrás de la fiesta.

El dúo nos cita en Casa Macareno, en Malasaña, el barrio donde nació el proyecto. (Foto: Adrián Ríos)

Pitty Bernad y Belah llevan media vida en las cabinas, pero juntas, casi seis. Cuando se unieron como Mëstiza, encontraron la fórmula que las ha llevado de Malasaña al Coachella: coger el flamenco, la copla y el folclore que sonaba en sus casas y meterlo a 125 BPM en una pista de baile. Ahora acaban de publicar Spanish Chica, encadenan su quinto verano de residencia en Ibiza —el segundo en Hï— y son el único proyecto femenino español que ha pisado este año el festival californiano. Nos reciben en Casa Macareno, una taberna de toda la vida del centro de Madrid reconvertida sin perder la raíz, que es más o menos lo que ellas hacen con la música. La comida que les sirven va justo de eso. Croquetas de jamón ibérico y trufa, ensaladilla rusa y un tiradito de besugo con bilbaína y chipirones con chalotas.

Vuestro proyecto se llama Mëstiza. Más allá de lo musical, ¿qué significa para vosotras la palabra “mestizaje”?

Pitty: El encuentro de culturas, de etnias, de pueblos. La mezcla de generaciones y de sonidos.

Belah: Representa, sobre todo, lo que hacemos: la unión de la tradición del sonido español con la modernidad de la electrónica.

Antes de uniros en este proyecto trabajabais por separado. ¿Qué os llevó a juntaros?

B: Nos unimos en este barrio, en Malasaña, hace unos cinco años. Nos conocíamos desde 2012, pero cada una iba por su lado como productora independiente. En 2021 vimos que la electrónica tenía una necesidad: que la música volviera un poco a los orígenes, a la tradición española. Nadie lo estaba haciendo.

El flamenco tiene unos códigos muy marcados. ¿Cómo habéis reinterpretado los palos dentro de la electrónica sin perderle el respeto a la tradición?

P: Fue un reto enorme. El flamenco tiene ritmos y estructuras muy establecidos, y desestructurar cada palo para llevarlo a una pista a las cuatro de la mañana, sin faltarle el respeto, no era fácil. Buscábamos siempre el equilibrio entre respetar el palo y hacerlo funcionar en un club. Con los años hemos demostrado que ese sonido funciona y que a la gente le encanta.

B: Hemos crecido escuchando a muchos maestros y maestras del flamenco, así que la responsabilidad era enorme. Lo que hicimos fue acelerar los palos a 123 o 125 BPM y darles una estructura house. Separamos muy bien los stems: por un lado los instrumentales y, por otro, las melodías y las voces.

No podemos llamar a cada tema soleá, bulería o seguiriya en sentido estricto, pero la esencia está ahí. Muchas letras son populares y la gente las reconoce enseguida, incluso en un club.

Habéis hecho un remix de “Corazón partío” con Alejandro Sanz. ¿Cómo surgió?

B: Lo conocimos hace años, tocamos en su cumpleaños casi por casualidad y hubo conexión inmediata. Le contamos el proyecto, le gustó y seguimos en contacto. Coincidimos en la Fórmula 1 de Miami, donde teníamos un par de shows, y nos dijo que tenía un gran concierto en un estadio y que si queríamos hacerle un remix de “Corazón partío”. No lo dudamos.

La electrónica siempre fue un sector muy masculino, pero ahí estais vosotras, Peggy Gou, Charlotte de Witte o Amelie Lens.

B: Hace tiempo que hay bastantes mujeres, y cada vez más. Se está convirtiendo en una escena donde el género deja de ser significativo y cabe todo tipo de gente. Muchas chicas se nos acercan y nos dicen que somos una inspiración; para nosotras es un honor.

Continúa leyendo la entrevista en nuestro especial «The Ibiza Issue», ya disponible en la tienda online de SpainMedia.