Dar el salto de cocinar las ideas de otros a liderar un restaurante propio es, probablemente, el paso más difícil y arriesgado del oficio. Y es que detrás de cada gran chef hay años de aprendizaje a la sombra, observando en silencio y esperando el momento de tomar las riendas de un proyecto propio; pero muchas veces es difícil hacerlo realidad. Por eso, para evitar que el miedo o los obstáculos de cualquier tipo impidan a los grandes talentos liderar su propuesta, la histórica bodega del Penedès ha creado “La Primera Reserva”: una iniciativa diseñada para impulsar y dar altavoz al futuro de nuestra cocina.
Para ello Segura Viudas ha abierto las puertas de su Heredad a chefs emergentes durante 48 horas. Durante esos dos días la cocina, el espacio y el menú son completamente suyos. Pero el proyecto no se limita a ceder unas instalaciones idílicas, ya que, para dotar al debut de un respaldo profesional clave, la marca introduce en la experiencia a una destacada crítica gastronómica. Su función, más allá de la valoración, es la de aportar al chef un sello de prestigio y una proyección internacional importantísima para su futuro en el sector.

Una primera propuesta con mucha tradición catalana e innovación
Carles Larriba ha sido el protagonista de la primera edición. Un joven chef barcelonés cuyo currículum ya acumula experiencias en Disfrutar, Bo.Tic, 7 Portes o Ca l’Agut, y que actualmente perfecciona su técnica en el Grado en Ciencias Culinarias y Gastronómicas del CETT. Larriba desplegó un exclusivo menú de verano basado en la tradición catalana, con una mirada fija en el regreso al origen, pero con altas dosis de innovación y creatividad. Una filosofía que conecta de forma natural con el respeto por las raíces y el espíritu vanguardista de Segura Viudas.
A través de productos de proximidad e ingredientes de rigurosa temporada, las mesas de la Heredad se llenaron de elaboraciones que rindieron tributo a la materia prima local, destacando joyas como el ànec mut (pato criollo) y el gall negre (gallo autóctono) del Penedès, los mejillones del Delta o el melocotón de l’Ordal.


La perfecta armonía de las burbujas
Como no podía ser de otra forma, la propuesta gastronómica encontró su aliado perfecto en la copa. Así, cada una de las creaciones de Larriba se sirvió con un maridaje específico diseñado por Matilde Rinaldis, sommelier de Segura Viudas. Las referencias icónicas de la bodega, como el Brut Reserva Heredad y el Segura Viudas Brut Reserva, fluyeron durante la velada demostrando la sintonía que existe entre la cocina con identidad y el cava de alta calidad. De todo ello pudieron disfrutar creadores de contenido, prensa especializada y público general.
Tras una primera jornada de «La Primera Reserva» colgando el cartel de completo, Segura Viudas ya prepara las próximas ediciones de un proyecto que promete consolidarse como el trampolín de una nueva generación de la cocina española que promete, y mucho.

