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Guiarse por la comodidad

La segunda parada de Hasta la Cocina nos lleva hasta el Eixample barcelonés, donde se ubica Direkte, T de Oro de Cataluña de la Guía Tapas. En este recorrido, Kino experimenta el confort del habitáculo del Honda CR-V e:PHEV y pone a prueba la gran capacidad de su maletero.

Para Arnau Muñío trabajar con el producto de cada estación es imprescindible. Un valor que interiorizó durante los siete años que mantuvo abierto su restaurante en el Mercado de la Boquería y que conserva intacto hoy en su sede de la calle Paris. En otro mercado, el de Galvany, es donde se encuentra con Kino Jerez. Allí el influencer tiene la oportunidad de conocer de primera mano la importancia que Arnau le da a la materia prima y el papel que esta juega en su cocina. Paseando entre puestos repletos de producto fresco el chef se siente como pez en el agua.

La misma atención a la esencia y a la utilidad que Muñío lleva intrínseca en su ADN se refleja en Honda, donde la innovación se traduce en espacios pensados para adaptarse a cada necesidad. Y es que el CR-V híbrido enchufable está diseñado como un espacio premium de gran amplitud y confort, ideal para adaptarse de forma fluida a los planes de la vida familiar y a las exigencias del ámbito profesional, como las que les ocupan hoy a Kino y Arnau. De la misma manera, Arnau trabaja para mantener la esencia de su negocio intacta, basada en el respeto al producto de temporada, la cercanía con el cliente y la creatividad constante para dar salida a una cocina catalana con reminiscencias asiáticas.

Tras la compra, cargan juntos el maletero del Honda CR-V, que sorprende por su gran
capacidad y flexibilidad
, ya que los 617 litros de volumen se pueden convertir en 1.710 litros si se abaten los asientos en disposición 60/40. Porque la comodidad de este SUV está presente en todo el espacio, como en su habitáculo, que ofrece un espacio sumamente generoso para todos los ocupantes, con asientos en piel y asientos traseros deslizantes y reclinables en ocho posiciones. Además, cuenta con unos detalles de bienestar que marcan la diferencia, como son los asientos eléctricos con memoria, calefactables y ventilados de serie, y el volante de piel térmico.

Al llegar a su destino, Kino y Arnau descargan el maletero con total facilidad gracias al portón eléctrico inteligente. Una vez en la cocina de Direkte, en las tripas del local, Kino tiene la ocasión de conocer la esencia de un proyecto que es pura cabeza y corazón. Porque este restaurante del Eixample concentra lo mejor de los dos mundos, de lo que se ve y lo que se siente: de técnica y honestidad; de trabajo y pasión.

Arnau Muñío: «Cada día nos salen cosas mal en la cocina, pero eso nos aporta más aprendizaje. Se trata de entender por qué y a partir de ahí trazar un nuevo camino».

Kino: ¿Cuándo supiste que querías dedicarte a la cocina?

Arnau: Primero supe que no quería hacer una carrera universitaria porque me aburría mucho en clase, pero me apunté a la escuela de cocina porque me interesaba un poco. A la primera semana me di cuenta de que nada me había gustado así. Me apasioné totalmente y ha sido una historia de amor desde entonces.

K: ¿Cómo diste el paso de abrir un restaurante?

A: El sueño de cualquier cocinero es montar su propio restaurante. Empecé en el Mercado de la Boquería en un local muy modesto con solo ocho plazas, que al final este es la réplica de aquello porque era esta misma parrilla, la tabla y la inducción, pero todo en pequeño. Cuando cumplí los siete años allí pude montar este restaurante que es el de mis sueños y donde soy súper feliz. Ojalá esté muchísimos años más aquí.

K: Tu cocina tiene mucha influencia japonesa, ¿por qué ese interés?

A: Soy bastante apasionado de Japón. Llevo 20 años viajando allí cada vez que puedo. Aunque no nos definimos como un restaurante japonés, está presente en el menú. Hacemos cocina catalana o estacional porque se nutre de lo que vamos aprendiendo.

K: Es el equilibrio perfecto entre dos mundos

A: Bueno, tampoco intentamos hacer una fusión, pero las técnicas y la filosofía japonesas sí las intentamos usar en los platos.

K: ¿Cuál dirías que es tu plato favorito del menú?

A: Es complicado porque como vamos cambiando de menú constantemente no me enamoro de ninguno. Vamos al ritmo de las estaciones e intentamos hacer uno o dos cambios a la semana.

K: Como cliente me parece una maravilla que puedas ir probando cosas diferentes cada vez que vienes. Es algo que te hace repetir muchas veces.

A: Claro. Lo hacemos por esto, pero también por nuestras inquietudes. Al querer utilizar el producto de cada temporada, ya nos obliga a ello. Siempre estamos haciendo pruebas y tenemos algo para sacar.

K: Lo que puedes comer en Direkte, digamos, el resultado de una prueba que ha salido bien pero, ¿pero cuántas veces pasa lo contrario y no sale bien?

Constantemente. Cada día nos salen cosas mal y de momento aprendemos más de lo que nos sale mal que de lo que nos sale bien. Es como en la vida, aprendemos más de los errores que de los éxitos. Se trata de analizar el por qué y a partir de ahí trazar un camino nuevo. A veces cuesta más detectarlo y es entonces cuando tienes que investigar más, leer más… Un error sugiere más que un acierto.

K: ¿Qué valores intentas transmitir con tu cocina?

A: El respeto al producto y a las temporadas al máximo e intentar que sea lo más cercano posible. Ya solo eso es una lucha super bestia; es fácil de decir, pero cumplirlo es complicado.

K: ¿Y cuáles dirías que son los que te definen a ti como cocinero?

A: La honestidad: somos un restaurante en el que se ve todo lo que hacemos. Y de nuevo eso se extrapola al producto y a las estaciones. Intentar no caer en tópicos.

K: ¿Cómo de importante es para ti el equipo?

Fundamental. No tenemos una estructura súper piramidal, sino que cada uno hace un poco de todo. Tengo personas maravillosas y que son de alto nivel.

A: ¿Cómo te ves de aquí a diez años?

Para serte sincero, ya estoy cumpliendo mi sueño que era poder abrir este restaurante. De aquí a diez años solo quiero seguir haciendo lo que hacemos, mejorando un poco cada día y profundizando; con esto yo soy feliz.