Cuando St. Petroni se propuso rescatar la sagrada costumbre del aperitivo para llevarla a la pista de baile, sabíamos que el viaje iba a ser movido, pero el resultado ha superado todas las expectativas. Los Electroaperitivos de Petro y Toni han recorrido la península demostrando que el vermú de siempre se disfruta a cualquier hora, lo importante son las ganas de divertirse. Tras conquistar al público de Madrid, Valencia, Caños de Meca y Bilbao, esta gira nacional llega a su última parada; y el destino no podía ser otro: Galicia, el lugar donde esta marca tiene su origen.
Este sábado 18 de julio, la electrónica de barra se traslada a la costa coruñesa para celebrar el fin de fiesta por todo lo alto en formato tardeo. El escenario elegido para ello es Asteria Beach, un balcón sobre el Atlántico situado en la Playa de Caión (A Coruña). Será el broche de oro perfecto y una ocasión única para disfrutar de St. Petroni en una jornada que promete alargar el atardecer frente al mar.
Mucho baile y mucho vermú
Los dos pinchadiscos más irreverentes de la escena itinerante preparan ya su selección musical –y su retranca gallega– para esta sesión. Aquellos que han pasado por las paradas anteriores de la ruta ya conocen el código: nada de intensidades, aquí se viene a bailar con un Petroni Rojo o un Petroni Spritz en la mano mientras suenan esos temazos atemporales, de aquí y de siempre, que invitan a celebrar la vida sin importar la hora.
Y, como un gran final de fiesta no está completo sin su correspondiente homenaje gastronómico, «La Padrona» vuelve a liderar el picoteo, la gilda contemporánea que ha acompañado al trago a lo largo de toda la gira. Para esta cita en Caión, saborear su combinación de atún de primera calidad, anchoa, piparra, pimiento de Padrón y esa vinagreta secreta con vermú de la casa tendrá un significado especial: el de una receta que vuelve al paisaje costero y al entorno gallego que la inspiró.


El plan está montado: este sábado el Electroaperitivo se disfruta en Asteria Beach. Música de Petro y Toni para dejarse llevar, buen rollo del que contagiarse y una larga tarde por delante para exprimirla al máximo.