Reportajes

¿Está desapareciendo la cocina del espacio doméstico?

Por qué la cocina es cada vez más insignificante bajo la mirada capitalista.

Escena mítica de 'Volver' de Almodóvar

En tiempos en los que la vivienda se ha convertido en un bien con el que especular, en lugar de un derecho universal, existen ciertos espacios dentro de la casa que parecen importar menos que otros. Es el caso de la cocina, una estancia doméstica que hasta hace unos años se posicionaba en el centro del hogar, pero que parece haber ido desplazándose, perdido gran parte de su valor. Porque, ¿qué lugar ocupa ahora la cocina dentro de la casa?

Como un efecto directo de los desastres modernos, en la mayoría de pisos urbanos, de nueva o reciente construcción, la cocina sigue presente, pero de manera cada vez más reducida, sin independencia. Ahora ésta ya sólo sirve para cumplir su principal función, y muchas veces ni siquiera eso.

La cocina de ‘Practical Magic’

El individualismo y la vida frenética a la que nos conduce el capitalismo, para que sigamos produciendo, vuelve a cobrar fuerza en este sentido. Por lo tanto, esta tendencia no responde únicamente a una cuestión de diseño, también a un estilo de vida cada vez más líquido y vacío en esencia para aquellas personas que muchas veces tan sólo están de paso.

En las nuevas viviendas, sobre todo de las grandes ciudades, no interesa en cierta medida generar ese espacio en el que desarrollar la vida. Todo ello acaba declinando en una cocina cada vez más pequeña, que pierde gran parte de su significado, desvirtuándose a favor del sistema y la ‘eficiencia’. La cocina se convierte en una placa de inducción, una nevera irrisoria y una superficie limitada en la que calentar platos precocinados.

Un retrato de la vivienda actual en ‘Se tiene que morir mucha gente’

Y es que, a pesar de que las viviendas actuales tengan cada vez menos metros cuadrados, la cocina ha sido probablemente el espacio que ha sufrido una mayor crisis, al vivir en la era del tupper y de la alimentación de platos preparados de Mercadona. En lugar de posicionarse en el centro, se relega a un segundo plano, debido, en gran parte, a los renovados modelos de consumo que tienden hacia el delivery -un pequeño refuerzo intermitente- o a la comida lista para llevar, muchas veces no por falta de motivación, sino de tiempo.

Con toda esta transformación, el diseño adapta ‘esas necesidades’ a la cocina, haciéndola más compacta, modular e integrada para que ocupe el menor espacio posible, relegándose a una estancia en la que simplemente seguir funcionando en modo automático en lugar de crear vínculos o compartir momentos.