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Este es el restaurante mallorquín donde ha comido Felipe VI con sus amigos

Una escapada real que une amistad, intimidad y alta cocina: Felipe VI elige el restaurante Mía en Portixol para una comida prolongada con Jaime Anglada y su círculo más cercano, celebrando la tradición gastronómica mallorquina en un entorno privado y exclusivo.

El Rey Felipe VI

El Rey Felipe VI sorprendió a Mallorca con una visita discreta pero prolongada este martes, coincidiendo con la presencia de la reina Sofía de Grecia, sus hijas y nietas en el Palacio de Marivent. La agenda del monarca, poco habitual en los últimos años por la reducción de apariciones públicas, incluyó un encuentro privado con su amigo de larga trayectoria Jaime Anglada y otros miembros de su círculo más cercano, consolidando la isla como escenario de reuniones personales y familiares. Aunque la Casa Real no ha confirmado la interacción en Marivent, diversos indicios de seguridad y coincidencias de horarios sugieren que pudo haber habido un encuentro familiar breve, reforzando la idea de Mallorca como refugio de intimidad para la familia real.

Lo que sí está confirmado es el escenario gastronómico elegido por el rey: Mía, en la zona de Portixol, un restaurante que se ha convertido en parada habitual de Felipe VI durante sus estancias en la isla. Mía destaca por su propuesta de cocina mallorquina contemporánea, donde el producto local y de temporada es el protagonista.

Entre las especialidades que frecuentemente atraen a la familia real se encuentran el lomo de dorada a la mallorquina, los arroces de la lonja y una cuidada selección de ensaladas con hortalizas de la huerta local. La bodega del establecimiento complementa la experiencia con vinos locales y referencias nacionales de alta calidad, reforzando el carácter gourmet de la visita.

Según fuentes cercanas, la comida se prolongó durante varias horas, incluyendo una sobremesa relajada que se extendió hasta media tarde. La elección de Mía no es casual: más allá de la calidad de la cocina, el restaurante combina discreción, espacios abiertos y atención personalizada, elementos que el monarca valora en sus encuentros privados. La relación de Felipe VI con Jaime Anglada, presente en el encuentro, se remonta a décadas de amistad, marcada por apoyo mutuo en momentos personales relevantes. La reunión gastronómica refuerza así un vínculo que trasciende lo social y lo protocolario.

La jornada finalizó con la salida del rey alrededor de las 17:00, captada por cámaras mientras se dirigía directamente al aeropuerto de Son Sant Joan para regresar a Madrid. La visita, aunque breve, refleja la manera en que Felipe VI combina compromisos institucionales y momentos personales, utilizando la gastronomía y los espacios seleccionados como herramienta de cercanía y disfrute.

Más allá de lo simbólico, la elección de Mía destaca como ejemplo de cómo la alta cocina local y la gastronomía de producto pueden convertirse en un aliado estratégico para encuentros privados de alto perfil, combinando sabor, tradición y discreción. La escapada del monarca reafirma, además, el papel de Mallorca como un enclave privilegiado para la familia real, donde la intimidad y la buena mesa se entrelazan de manera natural.