Puede que este cameo te lo perdieses, entre todas las apariciones estelares y referencias que formaron parte de la poderosa fiesta latina de Bad Bunny. El espectáculo, reconvertido en una reivindicación cultural y un acto de amor colectivo, se enriqueció a nivel gastronómico con puestos de cocos fríos, piraguas, productos caribeños y los tacos favoritos del artista en Los Ángeles.

La historia de Villa’s Tacos
De nombre ‘Villa’s Tacos’, el puesto de tacos que aparece en el clip se gestó al borde de la carretera, desde un humilde patio trasero de Highland Park. De la calle -y el jardín de su abuela- pasaría a ser un restaurante físico en el que Víctor Villa pudo prosperar motivado por la pasión y la perseverancia.
Los tacos del chef mexicano-estadounidense se inspiran en las recetas tradicionales xicanas de su abuela, y han sido durante todos estos años un elemento clave de la comunidad de Highland (y alrededores). Como hemos podido ver en pantalla, también de Bad Bunny en los momentos en los que detiene el tour para disfrutar de su artesanía.

El artista puertorriqueño reflejó su amor y apoyo por esta taquería de barrio rindiéndole tributo en la Super Bowl. Allí abrió un pequeño espacio dedicado al proyecto, que, a pesar de durar tan sólo unos cinco segundos, ha tenido un impacto significativo, teniendo en cuenta el eco mediático y las colas que ha generado en sus locales; llevando a los fans del icono pop a probar sus famosos ‘queso tacos’ y comprobar si verdaderamente Benito tenía razón.

Ya en los primeros minutos del show aparece su stand. Con una coreografía perfectamente ejecutada, Bad Bunny se acerca al puesto callejero de Víctor Villa, quien se encuentra tras una gran parrilla en representación de su taquería galardonada en numerosas ocasiones. Desde el reconocimiento Michelin Bib Gourman hasta un status mantenido durante años en la Guía Michelin. Hitos que ha ido logrando con el paso del tiempo gracias a la fórmula del éxito: carnes a la parrilla de mezquite, tortillas de maíz azul y un estilo muy propio, autodenominado como ‘estilo Los Ángeles’, con el que Benito quiso celebrar la comida latina con trasfondo político.