Podría parecer ciencia ficción, pero no lo es. La revolución de la IA ha llegado a todas partes, incluso al tradicional sector vinícola. Enólogos y productores están actualizándose e integrando tecnologías de forma natural en viñedos y bodegas para agilizar ciertos procesos en el ciclo de producción: desde el análisis predictivo hasta la optimización de la cadena de suministro.
Las bodegas están apostando por el cambio, utilizando datos y algoritmos para mejorar la calidad del vino, reducir costes y responder con mayor rapidez a las demandas de un mercado creciente y sostenible; a pesar del alto consumo energético que supone la inteligencia artificial. Todo ello sumado a una transformación a gran escala en el mundo del vino, con robots trabajando en la viña y como sumilleres en restaurantes, y drones que hacen el seguimiento de la uva y de los viñedos desde las alturas.
Vinos españoles creados con IA
El vino, como símbolo de tradición y raíces, también ha sabido evolucionar para alinearse con el zeitgeist. Desde el territorio nacional, esa transformación empezaría a llevarse a cabo por parte de una empresa pionera: Alwine, quien creó el primer vino español con inteligencia artificial. Un hito diluido en un rosado desarrollado en la bodega de Cigalas en colaboración con la Universidad Miguel de Cervantes, a partir de análisis de preferencias de un centenar de consumidores. La IA fue la que dictaminó qué perfil de sabor debía tener el vino (en base a todos los datos obtenidos), para después optimizar las mezclas y ajustar características como la graduación alcohólica, la acidez, el pH y el azúcar residual.

KUBE se erige como otra de las referencias de vinos tecnológicos que poder encontrar en el país, creada por AidTec Solutions, una startup española que crea el vino en base a los resultados de una monitorización con la que sigue en vivo la evolución de la uva, hasta que llega a su punto óptimo.
«El consumidor está cambiando, el clima, la propia viña y la forma de hacer vino debe hacerlo en consecuencia, adaptándose a la nueva era que está llegando. En KubeWines apostamos por que tecnología y tradición pueden ir de la mano, y queremos ser ese ejemplo vivo», conceden desde su página web.
Integración en el viñedo y en las bodegas
La inteligencia artificial también llega a la viña como un método poderoso con el que seleccionar las variedades de uva más adecuadas para cada parcela, analizar datos climáticos y del suelo y monitorizar en tiempo real el estado de las cepas. La implementación de todos estos avances en el viñedo permite ahorrar agua, y gestionar su uso de manera más eficiente, detectar con previsión las enfermedades y mejorar la uva desde las raíces.

Dentro de la bodega, la IA juega un papel clave en los procesos de fermentación y envejecimiento. A través del análisis de datos, es posible predecir la evolución del vino y realizar ajustes que influyen directamente en su perfil sensorial. El control del tiempo en barrica o botella abre nuevas oportunidades para afinar estilos y responder a diferentes objetivos enológicos.
La tecnología también transforma la relación con el consumidor. El análisis de datos de ventas y hábitos de compra permite anticipar tendencias y adaptar la oferta a distintos momentos del año. Además, las etiquetas inteligentes con códigos QR mejoran la trazabilidad y ofrecen información detallada sobre el origen del vino, su proceso de elaboración y sugerencias de maridaje, enriqueciendo la experiencia de consumo.

Todo apunta a que el vino del futuro se construirá con datos y sensibilidad, demostrando que innovación y herencia pueden brindar juntas en armonía.