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40 años celebrando con Anna

El cava más emblemático de Codorniú celebra cuatro décadas acompañando los momentos más especiales como lo pueden ser las fechas navideñas en muchas casas.

La Navidad está hecha de rituales, de reuniones que nos devuelven a quienes fuimos y de pequeños gestos que renuevan nuestra ilusión año tras año. En ese paisaje emocional, hay iconos que han estado siempre ahí, acompañando brindis, reencuentros y promesas para el futuro. Uno de ellos es Anna, el cava más emblemático de Codorníu, que este año celebra sus 40 Navidades iluminando nuestras mesas con una imagen renovada y una esencia intacta.

Con su novedosa estética Anna abre un capítulo que mira hacia delante sin renunciar a la historia que la convierte en líder en España. Esta renovación pretende ser un homenaje visual al espíritu que ha guiado a la marca desde su origen y que la ha convertido en un símbolo de estas fechas.

Porque Anna no es solo una marca. Anna de Codorníu, la musa que inspira este cava, representa la unión de la sensibilidad, la creatividad y el carácter visionario que definieron a la familia Codorníu. Su figura, pilar de la casa desde el siglo XVI, sigue marcando hoy un legado femenino que conecta pasado y futuro.

Por eso, celebrar con Anna es formar parte de una historia que lleva siglos escribiéndose. En estos cuarenta años de presencia navideña, Anna ha acompañado momentos capaces de convertirse en memoria: las primeras cenas en familia, los brindis que sellaron nuevos comienzos, los encuentros que nos devolvieron a quienes más queremos. Instantes que hoy recordamos con la misma emoción con la que los vivimos.

Este aniversario se integra de forma natural en la filosofía de la marca, “Celebrarnos más”, un recordatorio amable de que los festejos no necesitan grandeza, solo intención. Anna invita a disfrutar el presente con la calma de saber que lo verdaderamente importante son las personas con las que compartimos cada copa, cada comida, cada abrazo.

La campaña “Celebra hoy los momentos a los que querrás volver mañana” se convierte así en un manifiesto navideño. Una forma de detenernos, elegir conscientemente aquello que queremos recordar y crear memorias que duren más que una noche. Anna nos recuerda que la vida se construye a base de instantes, y que brindar es una forma de agradecerlos.

En estas Navidades tan especiales, Anna vuelve renovada para seguir acompañándonos con la misma elegancia de siempre. Cuarenta años después, continúa siendo la chispa que enciende nuestras celebraciones, la botella que siempre está en el centro de la mesa y el sabor que anticipa un nuevo comienzo. Porque brindar con Anna es, y seguirá siendo, una forma de volver a casa. ¿Y qué mejor momento para hacerlo que ahora?