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15 sitios ideales para tomar el G’Vine Tonic perfecto

La ginebra francesa se convierte en la mejor opción para todos aquellos que disfrutan de la vida, así sin más, sin límites, con todas las ganas de amar y de vivir a plenitud.

G’Vine es diferente y como muestra de ello está su ingrediente principal: la uva. Sorprende por la combinación de la flor de este fruto –que es tremendamente efímera al aparecer sólo durante unos días, generalmente en junio– con el aguardiente de uva francesa y otras nueve especias aromáticas. Así la imaginaba el maestro destilador Jean-Sébastien Robicquet y así se hizo realidad. El resultado es un producto único que destaca por su suavidad y un porte equilibrado.

Ahora que los días comienzan a alargarse y que las temperaturas poco a poco van subiendo, es cuando G’Vine se alía con la tónica para crear el trago soñado: el G’Vine Tonic. Una bebida que hará las delicias de las reuniones con amigos o familia para alargarlas hasta el infinito. Será una explosión de aromas, frescor y un toque floral.

15 lugares donde tomar un G’Vine Tonic inolvidable

A Coruña

Astoria Club. Olmos, 3

Elegante y evocador, Astoria Club está inspirado en un antiguo club de alterne que estuvo precisamente ubicado en el mismo local durante los años 50. Abren todos los días y tienen una pequeña terraza, muy agradable, que es el lugar soñado para disfrutar de la copa sin ninguna prisa. Para un rato de diversión relajada y de conversaciones distendidas, el número 3 de la calle Olmos es el destino.

Alicante

Moments. Playa de Urbanova

Ellos te animan a salir de la rutina y, para lograrlo, te tientan con un mar de fondo que arregla cualquier día. Su ambiente es cálido, elegante, tranquilo, 100% mediterráneo. En la terraza se disfruta de los rayos de sol y de la música del dj que pincha durante la primavera y el verano. Que la quedada va de quesos y embutidos, perfecto; que apetecen más unas raciones para compartir, también; sin olvidar las carnes hechas al Josper, ni los mejillones, ni los gua bao… Ni el G’Vine Tonic, claro.

Barcelona

Bartreze. Major de Sarrià, 115

Mar y Oriol querían crear un lugar en el que tratar a sus clientes como les gustaría que les tratasen a ellos y trazaron el proyecto “con pocos planes de negocio, simplemente con mucha ilusión”. Dicho y hecho. En Bartreze la vida es fácil y se fundamenta en disfrutar de un gin tonic de G’Vine muy bien preparado en compañía de un rico surtido de ibéricos, quesos y ahumados.

Marlowe. Rec, 24

Aunque lo cierto es que esta coctelería existe desde el año 1979, cuando se abrió el legendario Gimlet, hoy los nuevos propietarios son otros, pero igual de apasionados por la mixología que sus antecesores. Por ello han querido conservar el ambiente de los años 30 que caracteriza al local y, por supuesto, su barra. El nombre toma como inspiración al personaje detectivesco de Raymond Chandler, Phillip Marlowe.

Red Fish. Moll de la marina, s/n

Ellos afirman que su ilusión es que vivamos pequeños instantes inolvidables a través de su cocina. ¿Y cómo lo consiguen? Pues con una propuesta mediterránea y sabrosa en la que no faltan gildas, boquerones en vinagre, croquetas de jamón y pollo, arroces, fideos a la marinera y pescados de la lonja. Y es que por algo tienen el mar a dos pasos; y por eso la copa sabrá mejor que nunca.

Granada

La Loca María. C.C. Neptuno. Arabial, 45

Todo lo que quieren los propietarios de La Loca María es que seas feliz. Por eso despliegan la mejor versión de la cocina tradicional y le añaden mucha frescura, salud, diversión y variedad. Así, los platos de siempre versionados comparten espacio con muchos otros de nueva creación: gyoza cheese burger, taco andalusí en torta de Inés Rosales, boniato frito gratinado o una ensaladilla rusa de gambas. Tras este festín, la sobremesa la firma, sin duda, G’Vine.

Madrid

Amazónico. Jorge Juan, 20

Aquí se lleva la sofisticación de lo salvaje, algo que bien sabe toda esa ‘gente guapa’ de Madrid que puebla Amazónico. El protagonista es, además de la vegetación exuberante –a juego con el verde G’Vine–, el fuego con el que se prenden las brasas para hacer petiscos, pescados a la brasa y espetos o carnes entre las que hay una selección de criollas y brasileñas. Porque su propietario, Sandro Silva, es brasileño y la mente tras la carta.

Bugao. María de Molina, 4

El ceutí Hugo Ruiz ha pasado por emblemáticos restaurantes como El Higuerón (Benalmádena), Casa Gerardo (Gijón), Calima (Marbella) o Café de París (Málaga). Considera que ha cumplido el sueño de su infancia abriendo Bugao. Ya sea en su barra, comedor o terraza, su carta tiene golosinas como la tosta de tarantelo de atún rojo Gadira con trufa negra, tomate y soja o el brioche de langostinos fritos con pan de gamba. Irresistible.  

Florida Retiro. Paseo de Panamá s/n. Parque de El Retiro

Tiene en sus paredes impregnada la esencia de la diversión madrileña porque es uno de los primeros lugares de la capital en el que el ocio se tomó muy en serio. Tienen música en directo, teatro, flamenco y, además, una rica cocina de autor. Se puede empezar en los Kioskos, en la Terraza o en el Pabellón, donde el chef Ivan Cerdeño despliega todo su saber hacer, seguir en la Galería y terminar en la Sala. Pero siempre con el G’Vine Tonic de la mano.

Málaga

Nusa. C.C. Muelle Uno. Paseo de la Farola, 6

Es, sin ninguna duda, un punto privilegiado de la ciudad en el que se encuentran malagueños y visitantes. Y es que desde su terraza puede verse el Mediterráneo, el puerto, el paseo del Parque, la Alcazaba y la Catedral. Pero es que además la preparación de la copa se les da muy, pero que muy bien. En sus sofás, de inspiración balinesa, uno se puede acomodar y dejar el tiempo pasar. Mejor, imposible.

Salamanca

Café Niebla Bar. Bordadores, 14

Ellos han identificado el ‘momento Niebla’ como ese en el que disfrutar del ambiente, la música y el buen servicio para dejar los problemas del día atrás y relajarse. La mejor noticia es que puede practicarse todos los días de la semana. Atendidos por cualquiera de sus talentosos bartenders, Sergio, Rodolfo y Rubén, en esta gran coctelería siempre se está en buenas manos.

Sevilla

Maquiavelo. Muelle de las Delicias

Tiene una terraza jardín con más de 1.000 plantas de 90 especies diferentes en la que poder sentir el placer de la transformación gracias a la imponente Mandrágora de forma humana con poderes especiales tallada por José Piñero. Antes del G’Vine Tonic, mejor unas croquetas de serranito, shitakes braseados con crema de parmesano, nigiri de o-toro glaseado a la llama y de Rossini con vaca madurada y foie, o cualquier carne a la brasa.

Tenerife

La Baranda. San Simón, El Sauzal

La Baranda es una terraza única, abierta en 1991, que está situada en la localidad de El Sauzal. Aquí los productos son locales y frescos, con los que se crean platos muy apetecibles (baos, papas arrugadas con mojo, chips de berenjena, croquetas, nachos con guacamole, etc). Las vistas no pueden ser más impresionantes, ya que al estar situada en la colina se puede ver la amplitud del océano desde lo alto y un atardecer que se quedará para siempre guardado en la retina.

Valencia

Gran Martínez. Avda. del Puerto, 318

Este es un lugar al que se va a beber bien. Situado en el Cabañal, el barrio pesquero de Valencia, el local era una antigua farmacia de la que se ha conservado gran parte del mobiliario. Se puede picar algo, como unas gildas, unas patatas a la salsa Valentina, una marinera de rusa y anchoa o una burger con doble de cheddar. Iluminado con una luz tenue y cálida, del Gran Martínez no apetece irse jamás. Otra ronda será la mejor idea.

Zaragoza

Umalas. Jussepe Martínez, 7

Es la coctelería de referencia del tardeo zaragozano. En este local del Grupo Umalas cabe toda la diversión posible: afterwork, música, djs, delicioso G’Vine Tonic… Se sitúa en el centro de la ciudad y su ambiente alternativo es uno de sus grandes atractivos, además de un equipo de cocteleros de mucho conocimiento y destreza. Si el hambre aprieta, preparan tacos, ceviches, nachos, burritos, enchiladas o guacamole.