El agua es indispensable para la vida. Pero también el elemento de deshecho de la tecnología de Lexus. ¿Traducido en cocina? Flotabilidad y transparencia.

Conseguir una estrella Michelin diez meses después de inaugurar un restaurante es algo de lo que muy pocos profesionales de la cocina pueden presumir. Excepto Yoji Tokuyoshi. Un chef japonés afincado en Italia que logró hace dos años el galardón gracias a su primer proyecto en solitario, Ristorante Tokuyoshi. Llevaba nueve años bajo el mando de Massimo Bottura, de la célebre Osteria Francescana, y sin embargo un día decidió emprender su camino en solitario para plasmar toda su creatividad en lo que hoy denomina “Cucina Italiana Contaminata”. Una reinterpretación de la cocina italiana con influencias japonesas (como es lógico) y una visión muy personal. Era difícil imaginarlo sin pasar por su restaurante, así que aprovechó la Semana del Diseño de Milán 2016 (también conocida como el Salón del Mueble) para mostrarlo. Y no fue fácil, sino todo un reto, porque para plasmar en un plato la tecnología y el espíritu de diseño que caracterizan a un coche como Lexus y, ¡ojo!, hacerlo con soltura, hay que ser hábil. ¿Lo bueno? Que contaba con el estudio de diseño Formafantasma –Andrea Trimarchi y Simone Farrasin– como la otra mente creativa de ‘Lexus- An Encounter with Anticipation’. Una muestra organizada en el Spazio Lexus que este año abrazaba la anticipación como uno de los conceptos que definen la filosofía L-Finesse (tecnología de vanguardia y cuidado por los detalles) de la marca. Con esto ya en mente, Tokuyoshi trató la idea de la anticipación con Formafantasma, que la definió como el sentido de la transparencia. “Pensé: ¿cómo puedo traducir esto en un plato? Y centré mi idea en la visibilidad. Algo que podía ser visible también podría dejar de serlo. Así que utilicé el agua como único producto, al igual que hace Lexus con la tecnología híbrida que caracteriza su modelo conceptual LF-FC“.

De ahí surgió esta primera experiencia, Buoyancy, un plato que utiliza el agua como energía para conservar la vida. En este caso, la de unas hojas de Nasturtium flotantes con un curioso sabor a rábano y una pasta encima de color granate con cierto toque agridulce. En la segunda, Transparency, Tokuyoshi se centró más en lo que nosotros llamaríamos ‘jugar al despiste’. Un vaso con una esfera transparente desaparecía al introducir una sopa clara con sabor a pescado. Al tener ambas el mismo color, la esfera parecía esfumarse. Sin embargo, seguía allí. Toda una experiencia extrasensorial para el comensal.