Junio y mucho calor. Esa sensación de que la ciudad se nos cae encima y de que nos gustaría quemar lo consumido en el invierno con un par de pasos de baile y otras tantas barritas energéticas. Nos ponemos ‘frutosprohibidos’ a la obra y fuera flotador.

Tenemos las botellas de agua de Sant Aniol preparadas. Barritas energéticas 226Ers en la recámara. Y hemos atacado el puesto de frutas y verduras Fernando. Todo está listo para ponerse manos a la obra y volver a la playa estupendos. Has abusado de los donuts o de las hamburguesas –ok, es nuestra culpa– y ahora llega el momento de ponerse a bailar. Si, además, en tu clase de danza te encuentras diariamente con ese chico o chica con el que te lo pasas tan bien… mejor que mejor. Pero cuidadín, cuidadín, que cualquier amigo se puede transformar en otro fruto prohibido.