Se trata de una semilla negra con textura rugosa que llega desde la América más profunda y que, en grandes dosis puede comprometer a la coagulación de la sangre por su alto contenido en cumarina, un compuesto químico, pero en las dosis comercializadas, las que consumimos con normalidad en las recetas, no presentan ningún peligro para la salud.

Así, podemos consumir en haba tonka de cualquier manera ya que su sabor recuerda a la almendra amarga y suele servirse rallada, a modo de nuez moscado.

Podemos encontrarla en aderezo de salsas para pastas y carnes o como complemente extra de un gin tonic. O de cualquier bebida y cóctel.

¿Lo mejor? Su uso en recetas de chocolate ya que potencian el sabor del mismo.

Ingredientes: una tableta de chocolate negro, 2 cucharaditas de mantequilla y dos semillas ralladas de haba tonka.

Preparación: derretir el chocolate junto a la mantequilla al baño María, apartar del fuego, remover y rociar la mezcla con la semilla. Servir caliente.

El uso de esta semilla está muy bien considerado en la salsa holandesa por el regusto amargo que deja.

Ingredientes: 200g de mantequilla, 4 yemas de huevo, zumo de medio limón y una pizca de sal.

Preparación: fundir la mantequilla y dejar que temple. Batir las yemas de los huevos y cuando empiecen a montar habrá que añadir la mantequilla poco a poco. Agregar el jugo de medio limón, la sal y las semillas.