El vino de Madeira y el sol que baña sus barriles otorgan al nuevo Glenmorangie Bacalta una marcada personalidad ahumada.

El de Glenmorangie es un sabor muy característico, tanto que sus ediciones especiales son precisamente eso: excepciones a la norma. Como tal, exigen algo de ‘comprensión’ por parte del consumidor habitual, porque la experiencia será muy diferente a la acostumbrada; pero desde luego, no por ello peor. Bacalta es en este sentido la última edición limitada creada por la mítica destilería propiedad del grupo LVMH, dentro de su programa Private Edition.

Este whisky de malta, cuyo nombre proviene del término gaélico escocés que significa ‘horneado’, nace de un proceso singular de maduración adicional. En
su personal acabado juegan un papel protagonista las barricas que se sazonan con vino Malmsey (el más dulce y preciado de los vinos de Madeira), previamente madurado en el interior de los barriles con la ayuda del calor del sol de Madeira. Sol y vino se aúnan para alumbrar este whisky (glenmorangie.com).