Tras sus experiencias vinícolas junto a Francisco F. Coppola, George Lucas se animó a presentar sus propias elaboraciones: los vinos Skywalker.

Al parecer todo empezó hace 25 años con una conversación entre dos realizadores de cine: Francis Ford Coppola y George Lucas. Por aquel entonces, el primero se había arruinado ya media docena de veces y lo de forrarse haciendo cine lo veía lejano; el segundo era uno de los directores más ricos del mundo pero buscaba nuevos retos. Coppola había comprado unas viñas para empezar a hacer su propio vino en 1975, pero aquello no se convirtió en un trabajo a tiempo total hasta mucho después. Lucas decidió en esa conversación, dos décadas atrás, que también quería ser vinatero. ¿El nombre de su marca? Skywalker, obviamente.

George Lucas, creador de Star wars, sin ninguna duda la saga más famosa de la historia del cine, empezó así su andadura vinícola, confiando en la sabiduría de su colega de tropelías. Así fue como en 1992 los dos empezaron una colaboración que se concretó en varias ediciones especiales, incluída una llamada ‘Viandante del cielo’, una obvia referencia a Luke Skywalker, el joven jedi que protagonizaba La guerra de las galaxias. No fue hasta 2002 cuando apareció el primer vino de Lucas en solitario, elaborado con parte de una cosecha de Coppola, pero considerado la primera referencia específicamente Skywalker.

Desde entonces, con tirajes extremadamente limitados y la inestimable ayuda de Scott McLeod, uno de los más reputados expertos estadounidenses en la elaboración de vinos californianos, ha llevado la marca hasta las mejores tiendas de su país (exporta menos de un 1% de la producción) y aunque no ha llegado a las cotas de éxito de su compadre Coppola, que acaba de firmar un acuerdo con los responsables de la gala de los Oscar para que allí solo se tome su vino, sí que ha logrado crear una espléndida imagen de marca, convenciendo a los críticos, que –por ejemplo– consideran su pinot noir “uno de los mejores ejemplos de la potencia de los nuevos pinot californianos”.

Situado a los pies del majestuoso Skywalker Ranch y beneficiándose del sol que baña el Estado durante todo el año, McLeod (que trabajó con Coppola durante más de una década) ha conseguido que la factoría haya lanzado con éxito cuatro magníficos vinos: un rosado, un chardonnay, el mencionado pinot noir (el más popular de la casa) y otro pinot noir vintage de 2012, que se ha convertido en pieza codiciada para coleccionistas. Los precios oscilan entre los 20 y los 70 euros, y su diseño, sin olvidar el nombre de la marca, han popularizado Skywalker entre los fans de los vinos y –faltaría más– entre los de Star wars, que persiguen cualquier cosa relacionada con la franquicia con la misma ansiedad con la que un león da caza a una gacela.

El último proyecto de las bodegas de Lucas se llama Sommità y apuesta por un producto más complejo y refinado, muy aromático y atrevido. De momento, solo un chardonnay y un pinor noir han visto la luz (en tiradas de 40 cajas el primero y 916 el segundo), en lo que los expertos consideran un paso adelante en la diversificación de la bodega, que ya es mucho más que el capricho de un cineasta millonario.

Ilustración: MiriamPersand