El artista Shag trae a la galería La Fiambrera de Madrid el embriagante sabor de los años 50 y 60 con obras inéditas.
Una chica con pose imposible, un elegantísimo gato negro y un vertiginoso cóctel esperando a ser bebido, así se desarrolla la narrativa mod del artista Josh Agle en seis de sus obras que aterrizan este mes (y hasta el 5 de noviembre) en La Fiambrera Arts Gallery (Pez, 7. Madrid) bajo el nombre de Drinking Spree. Para aquellos que no conozcan a este personaje, mejor conocido como Shag, que aunque suene a swinger sesentero es tan solo la unión de las dos últimas letras de su nombre con las dos primeras de su apellido, basta con explorar las entrañas del arte lowbrow y descubrir su veneración por las imágenes retro repletas de flequillos y buenas copas. Una exaltación artística y policromática de la psicodelia, la estética surf, el rock, el anime, Elvis y todo lo relacionado con el ambiente groovy de los años 50 y 60. En definitiva, el eterno romanticismo del ye-yé, el sonido de los vinilos y el atractivo underground del formato serie B, todo ello sin dejar de lado el contexto del estilo publicitario de la época.

“Inicialmente me inspiraban artistas anónimos de esas décadas, además de algunos ilustradores que me eran familiares, como Gene Deitch, Jim Flora o Rolly Crump. Mi idea era coger lo que era viejo arte comercial y promocional de la época y usarlo de una forma más contemporánea añadiendo un poco de sarcasmo, ambigüedad, y humor negro. Conforme mi carrera ha ido avanzando me he fijado en otros artistas cuya obra es plenamente reconocible y forma parte del panorama de la cultura pop, como Edward Gorey, Keith Haring, o Andy Warhol”, confiesa el artista.
Shag empezó siendo un nombre de culto después de su primera exposición en la influyente galería californiana La Luz de Jesús en 1998. Detrás de cada uno de sus trazos, en dos dimensiones y de colores saturados, surge la necesidad de contar una historia que a primera vista quizá pasa desapercibida, pero que, tras indagar bajo las sonrisas de sus protagonistas, alcanza altas dosis de misterio y siniestralidad. Y tampoco se corta, porque la crítica también hace aquí de las suyas. Por todo esto, sus obras cuelgan ya en las casas de estrellas de Hollywood como Whoopi Goldberg, Ben Stiller, Seth Green, Rob Zombie, y Nancy Sinatra.
Consumismo, hedonismo, tragos infinitos y mucha fiesta… Suena todo muy sesentero sí, pero siendo honestos, también muy millenial. ¿Verdad?

De izda. a dcha., Pink Lady, Pousse Cafe, Three Dots and a Dash, Shrunken Skull, Painkiller y Violette Royal, todas inéditas en España (©Shag, 2016).