No estamos desvariando por incluir estas tres palabras (queso, sexo y vida) en una misma frase; simplemente, la ciencia ha hablado y ha dicho que el queso tiene mucho que ver con el esperma y con vivir un poquito más. ¿De qué va todo esto?

Todo esto va de un nuevo estudio que señala las desconocidas ventajas de comer queso, las cuales van mucho más allá de animar una pizza y consumir proteína. Y todo porque la ciencia nos avisa ahora de la posibilidad de ver nuestra vida un poco más alargada en el tiempo, con la sustancia llamada espermidina, el compuesto vital y necesario para el crecimiento de las células y su supervivencia, como responsable de la longevidad.

Espermidina, que no se nos olvide esta palabra porque todavía hay mucho que decir sobre ella. Por ejemplo, que su parecido a la palabra ‘esperma’ no es casualidad. Esta sustancia se encuentra también en el semen, además de otros alimentos como la soja, las setas, las lentejas y el brócoli, de ahí que ‘espermidina’ tome la raíz de ‘esperma’ al designar el nombre.

Tres palabras que guardan un vínculo gastro-sexual curioso y que gracias a este estudio hemos podido descubrir, además de quedarnos satisfechos con las razones que nos dan sobre la importancia de añadir queso a nuestras comidas.

El estudio, llevado a la práctica en ratones, demuestra que los roedores consumidores de este lácteo viven más tiempo que los que no sucumben a la tentación. Similar es el resultado en humanos:  presión arterial más regular, mejor circulación sanguínea y buen funcionamiento cardiovascular. ¿Conclusión? Una vida más larga.

¿Y con más sexo?