El verano ya está aquí y con él llegan los días largos y calurosos en los que desearías irte a vivir a Finlandia y no pasar de los buenos y bonitos 25ºC. Pero no, irremediablemente vives en España y – a no ser que estés planeando algún viaje hacia zonas menos cálidas – tendrás que soportar aún muchos días de verano. ¿Tienes una tarde aburrida? ¿Tus hijos ya han vuelto de las actividades extraescolares de verano y no paran quietos? Tenemos el plan perfecto para una tarde de verano, ya seas tú solo o con los niños. Es sencillo, rápido y divertido: prepara tus propios helados Popeye en casa.

Tus hijos probablemente no los conocerán, pero tú seguro que sí, recordarás aquellas tardes de verano en los 80 o principios de los 90 donde te podías comprar un rico helado Popeye por ¡15 pesetas! Aunque luego subieron a 20 y más tarde a 25 pesetas – sería una locura pensar en unos precios así en la actualidad. Al principio sólo eran de naranja y de limón, pero con el paso del tiempo se fueron añadiendo sabores. Eran frescos, baratos, una explosión de fruta fresca en tu boca.

Son súper fácil de hacer, solamente necesitarás unos moldes y exprimir la fruta que desees: naranjas, limones, fresas,… añadir azúcar al gusto, meterlos al congelador y fin del proceso. En unas cuantas horas tendrás unos helados tipo Popeye que te trasladarán en un momento a tu más tierna infancia. Aunque no te prometemos que estos vayan a llevar ningún regalo en el palo, a no ser que lo pongas tú.

Samuel García

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