El Turismo de Tenerife ha desembarcado en el Ñam Ñam Festival con una propuesta que trasciende la simple degustación para consolidarse como una potente herramienta de exportación cultural. A través de un despliegue de dos barras interactivas, la isla invita a los asistentes a un viaje inmersivo por los sabores, aromas y tradiciones que constituyen su identidad volcánica.
La gastronomía ha dejado de ser un mero complemento del viaje para convertirse en el motor principal del mismo. Bajo esta premisa, la delegación tinerfeña utiliza su cultura culinaria como una herramienta de seducción estratégica, demostrando que la esencia de un territorio se defiende mejor desde el paladar que desde los folletos convencionales.
Dimple Melwani, CEO de Turismo de Tenerife subraya que la participación en este festival se enmarca en una estrategia global de posicionamiento internacional del destino, en la que la gastronomía se consolida como uno de los principales ejes de atracción turística.

En este sentido, Melwani destaca que Tenerife no busca únicamente dar visibilidad a su oferta culinaria, sino “convertir cada experiencia gastronómica en una puerta de entrada al territorio”, reforzando así la conexión entre producto local, identidad cultural y sostenibilidad. Asimismo, pone en valor el papel de chefs, productores y proyectos locales como auténticos embajadores de un modelo turístico basado en la autenticidad y en la puesta en valor del origen. La participación en Ñam Ñam Festival se concibe como una plataforma activa de proyección del destino, donde la gastronomía se convierte en un vehículo de conexión emocional con el público y en una herramienta clave para reforzar la identidad de Tenerife en el exterior.
El despertar de un gigante gastronómico
Tenerife es mucho más que clima y costa: es un destino gastronómico de primer nivel. En este certamen, la isla demuestra que cada plato refleja la riqueza de su tierra volcánica, su mar bravío y sus tradiciones ancestrales. La gastronomía es hoy una de las grandes razones para visitar la isla, un reclamo que conecta emocionalmente con un público que busca autenticidad y propósito en lo que consume.
El éxito de Tenerife en Ñam Ñam Festival no sería posible sin los nombres propios que lideran su revolución culinaria. En esta edición, dos propuestas singulares personifican el equilibrio entre la técnica académica y el respeto al producto local.



Oliver Geyer: Restaurante Conny
En la zona costera de Bajamar, el chef Oliver Geyer está al frente de una propuesta gastronómica diferente dentro de la isla. En Restaurante Conny no hay carta al uso: aquí todo gira en torno a una experiencia viva, donde el producto de temporada, el mercado y la inspiración del momento marcan el rumbo de cada servicio.
La base del proyecto es un menú degustación de cinco pases que se renueva cada semana. Esta fórmula permite trabajar con ingredientes frescos y cercanos, adaptándose a lo que ofrece el entorno en cada momento. El resultado es una cocina cambiante, donde cada visita ofrece algo distinto y donde la calidad del producto es siempre la protagonista.
Geyer se formó en el Hotel Escuela de Santa Cruz y en la reconocida Escuela Hofmann de Barcelona, completando su trayectoria en restaurantes con estrella Michelin. Esa experiencia se percibe en una técnica sólida y precisa, que combina con una forma de cocinar más libre, muy ligada al producto local.
Su cocina se mueve entre el rigor y la creatividad, con una clara intención de respetar la materia prima. Restaurante Conny se consolida así como una opción destacada para quienes buscan una experiencia gastronómica diferente en Tenerife, alejada de lo convencional.
Francisco Mejías : El Rebojo
En pleno casco histórico de Garachico, Restaurante El Rebojo se ha consolidado como un espacio donde tradición y creatividad conviven de forma natural. Al frente del proyecto está Francisco Mejías, impulsando una propuesta que mira al pasado sin dejar de evolucionar. Su trabajo ha trascendido fronteras, y prueba de ello es su reconocimiento en la Guía Michelin 2026 dentro de la categoría Bib Gourmand, que distingue a los restaurantes con una excelente relación calidad-precio.
En cocina, Rubén González Gil dirige una línea clara y bien definida, basada en el respeto al producto y en una ejecución cuidada. Su forma de entender la gastronomía parte de las raíces canarias, pero las reinterpreta con un enfoque actual, sin perder autenticidad. Cada plato refleja un equilibrio entre técnica y sensibilidad, con referencias constantes al entorno: el mar, la tierra y la cultura local.
El resultado es una cocina honesta, con identidad propia, que conecta con el comensal a través de sabores reconocibles pero trabajados desde una perspectiva contemporánea.
Un mosaico de sabores únicos y despensa volcánica
Tenerife se posiciona hoy como uno de los destinos gastronómicos más singulares de Europa, gracias a una despensa natural que combina diversidad, identidad y una intensidad difícil de replicar en otros territorios. En este contexto, el Ñam Ñam festival actúa como un escaparate privilegiado donde el producto local se convierte en protagonista absoluto, permitiendo al visitante recorrer la isla a través de sus sabores.
Desde las barras del evento, el viaje culinario comienza en el Atlántico, con una selección de pescados y mariscos que destacan por su frescura y calidad, capturados en aguas que rodean el archipiélago. A esto se suman los vinos volcánicos, elaborados en suelos únicos que aportan matices minerales inconfundibles, y las papas antiguas, auténtico símbolo de la tradición agrícola canaria. La experiencia se completa con quesos premiados internacionalmente y frutas tropicales que reflejan la riqueza de los microclimas de la isla.
Esta diversidad gastronómica no solo responde a una cuestión de variedad, sino que pone de manifiesto la estrecha relación entre paisaje y producto. La cocina tinerfeña bebe de un recetario ancestral —con elaboraciones tan emblemáticas como los mojos, el cochino negro o el gofio— y lo proyecta hacia el presente, conviviendo con propuestas contemporáneas que reinterpretan la tradición desde una perspectiva innovadora.
En paralelo, Tenerife ha consolidado un modelo gastronómico basado en la sostenibilidad y el Kilómetro Cero, convirtiéndose en un referente en producto de proximidad. La isla cuenta con una red sólida de mercados locales, pequeñas bodegas, ganaderos y pescadores que trabajan de forma coordinada para preservar el entorno y garantizar la calidad. Este compromiso no solo responde a una filosofía responsable, sino que se traduce directamente en la excelencia que percibe el viajero en experiencias como las rutas del vino, los tradicionales guachinches o las cenas de autor con vistas al Atlántico.
Más allá de lo gastronómico, Tenerife ofrece un estilo de vida donde la cocina se integra con el territorio. Participar en Ñam Ñam festival es adentrarse en una narrativa sensorial que conecta cultura, paisaje y producto, consolidando a la isla como un destino clave dentro del turismo gastronómico y del lujo experiencial contemporáneo.
Aquí, cada plato cuenta una historia y cada experiencia refuerza la idea de que el verdadero valor está en el origen.