Ni lentejas ni cocido, fuera estofados y platos hirviendo para calentarnos el organismo. Bienvenidas las ensaladas chorreantes de frescura, frutas jugosas, dulces y sabrosas. Y cómo no, helados. Pongámonos nostálgicos, que nunca viene mal y hagamos un #TBT (throwback Thursday) a uno de los helados que más gustaban durante la infancia: el sorbete de limón. Nestlé nos lo trajo a la vida y hoy podemos encontrar muchas copias en cualquier gran supermercado. ¿Hay algún niño que se resista a él? Aunque también es la opción perfecta para evitar los calóricos helados de chocolate y un gran competidor de algunos pesos pesados como el Frigopie, el Colajet o los divertidos Fantasmikos.

Destacaba por su aspecto, ya que la cáscara del limón original hacia las veces de recipiente del helado de sorbete., se tomaba muy muy frío y la textura del sorbete – casi como si fuese una mousse – era deliciosa e ideal para refrescar nuestros paladares en verano.

 

Samuel García

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