Tapas, junto con Alimentos de España y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, ha reunido esta mañana en las oficinas de Spainmedia a diferentes expertos del sector alimentario y gastronómico para abordar e intercambiar ideas en torno a la lucha contra el desperdicio de alimentos, un asunto que, por los alarmantes datos que arrojan diversos estudios, preocupa cada vez más.

Según el último y más completo informe sobre el tema, realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la organización británica sobre residuos WRAP, el denominado índice de desperdicios de alimentos 2021 esconde una cifra preocupante. En el año 2019 hubo 931 millones de toneladas de alimentos desperdiciados, lo que se traduce en que el 17% de la producción total de alimentos en el mundo fue a parar a la basura. Una catástrofe medioambiental, social y económica que no se puede permitir. Y, por ello, la reducción del desperdicio de alimentos es uno de los objetivos de la agenda 2030.

En el encuentro, que ha sido moderado por la presentadora Alba Lago, charlaron sobre todo ello José Miguel Herrero Velasco, Director General de la Industria Alimentaria; Roberto Cabrera, chef propietario de la Huerta de Carabaña y productor; Fabián León, emprendedor gastronómico y foodhacker; Carmen Redondo Borge, Directora de Relaciones Institucionales de HISPACOOP e Ileana Izverniceanu, Directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de OCU.

Los jóvenes y las familias con hijos desperdician más

Durante el encuentro, Ileana Izverniceanu aseguró que las familias con niños pequeños son las que más tiran comida a la basura: «Según los datos de nuestra encuesta, el 89% de los consumidores españoles reconoce que tirar comida a la basura es deplorable moral y éticamente, pero, sin embargo, el 70% reconoce también que sigue tirando comida a la basura en alguna ocasión. Y quienes más lo hacen son las familias con niños pequeños, con un buen nivel cultural y con una buena economía, cosa que sorprende».

Algo con lo que José Miguel Herrero Velasco coincidía. «Las familias con hijos son las que más desperdician. Y los jóvenes, aunque manifiestan más preocupación por razones medioambientales. Las personas mayores de 65 años son las que menos derrochan. Hay que concienciar a toda la población porque, según nuestros datos, 8 de cada 10 hogares desperdician algún tipo de alimento».

En los restaurantes se tira menos comida

«La clave es volver a dar a los alimentos el valor que tuvieron en otra época, como en la posguerra». ¿Por qué? «Porque tiramos lo que no valoramos. En los restaurantes son 4 de cada 10, y no 8, los que desperdician alimentos… porque hemos pagado lo que estamos comiendo y nos cuesta mucho más dejar la comida en el plato», añadía el Director General de la Industria Alimentaria.

Por eso, es fundamental que los consumidores tomemos conciencia de lo que está sucediendo. La información la tenemos al alcance de nuestra mano, como bien apuntaba Carmen Redondo Borge. «La información que tienen los consumidores es suficiente, el problema que sigue habiendo es que no se toma conciencia. Necesitamos un cambio social y global para que el consumidor tome decisiones informadas y formadas para reducir el desperdicio alimentario. Para nosotros el objetivo es ese, que la gente dé valor a los alimentos y gestione adecuadamente los recursos que tiene en casa, para ser mas eficiente».

Claves para combatir el desperdicio de alimentos

Sin embargo, según Roberto Cabrera, la pelota no está solo sobre el tejado del consumidor y debemos fijarnos, además, en el origen del problema. «Más allá de concienciar al consumidor, que hay que hacerlo, yo creo que hay que concienciar al productor. Tenemos que hacer productos de más calidad porque así no dejaremos que se estropeen. Si llevas a tu casa cuatro melocotones que están buenos, no dejas que se estropeen. Yo hago mucho porque la gente consuma menos fruta y verdura, pero de más calidad».

Otra de las claves para reducir el desperdicio de alimentos es la organización, así como el interés por intentar aprovechar todas las partes de los alimentos. «Es muy importante organizarse a la hora de hacer la compra. Y también creo que es muy importante reeducar a las personas porque todo lo que compramos prácticamente es consumible. Hay mucha gente que tira la parte del tronco del brócoli… Y con las sobras de las zanahorias, por ejemplo, se puede hacer un pesto. Las verduras feas pueden tener un sabor maravilloso», apuntaba Fabián León.

 

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