Protagoniza el musical de Tarzán en su nueva temporada, se estrena como colaboradora de moda en el programa El Hub de Non Stop People y muy pronto el largometraje Renacido y el cortometraje (In)Voluntario. Pero además de cine, teatro y televisión, la actriz Alba Messa, quien acudió hace unos días a la gran fiesta de aniversario de Tapas, es una auténtica comilona. Pero cuidado porque sorprende. Y mucho.

1. Tu comida favorita…

Me encanta comer, cantidad y calidad. Me flipa la fruta en cantidades que asustan y, en general, todo lo sano y nutritivo. ¡Tengo mucha suerte! Lo mío son los platos combinados con muchos colores y que con solo verlos no me asuste quedarme con hambre.

2. …y la que más detestas.

Cualquiera que tenga que ver con animales (y no precisamente por detestarlos a ellos). No como animales desde que me fui de casa a los 17 años.

3. Si pudieras elegir, ¿qué comerías ahora mismo?

Ahora mismo moriría por una croquetas veganas de pera y setas por ejemplo, aunque el mundo croqueta me pierde, y un hummus de remolacha.

4. Tu primer restaurante.

La verdad es que no lo recuerdo claramente, pero lo más probable es que fuese alguno de cocina tradicional gallega al que me llevaron mis padres.

5. ¿Y al que volverías sin parar?

Iría a diario si pudiese al Crucina, es un restaurante crudivegano en Malasaña al que entregaría mi alma para que me cocinasen el resto de mi vida. Exagero, sí, pero ahora mismo estoy salivando. También iría sin parar (y de hecho lo hago, ¡ya he probado toda la carta!) a Vega y a Botanique. Todos ellos en Madrid.

6. El que no recomendarías ni a tu peor enemigo.

La Oveja Negra, una taberna vegana de mala calidad y en el que se mezclan conceptos éticos, morales y políticos que poco tienen que ver con el veganismo. Fui una vez y me sentí incómoda, pretendía disfrutar de la comida y me ví invadida por mensajes antisistema de todo tipo.

7. Un sitio por conocer

Rayen, he intentado conseguir mesa ni más ni menos que cinco veces, ¡a la sexta va la vencida! ¡Este domingo al fin!

8. ¿Tu bebida favorita?

Té rojo con leche de avena. Me tengo que controlar porque me apasiona.

9. Tu primera copa fue de…

Creo que de Malibú con piña, soy de esa generación. Con los años fui haciéndome intolerante al alcohol, al revés de lo que se supone que sucede, y llegué a emborracharme con una cerveza. Mis amigos siempre me decían que “les salía muy barata” pero realmente beber alcohol a mí no me compensa.

10. …y la última?

La última creo que fue una copa de vino blanco y ya hace más de un año.

11. El plato que mejor te sale

Trigo sarraceno estilo hindú, con verduritas y leche de coco, cúrcuma y curry. También soy buena haciendo meriendas en las que incluyo frutas, frutos secos, semillas, helado de plátano que hago yo misma… ¡ñam ñam!

12. Una canción / peli / libro que te dé hambre

“Mucha fruta fresca” de Bom Bom Chip

“Ratatouille”

“Detox Sen” de Núria Roura.

13. Una canción / peli / libro que te revuelva el estómago

“Te quiero puta” de Rammstein

“Hannibal”, lo de comerse un cerebro no lo llevo muy bien.

“Holocausto” de Gerald Green.

14. Un aroma / recuerdo sensorial de la infancia

Tengo un montón de aromas de comida porque mi madre siempre estaba cocinando. Recuerdo los olores de su repostería, sus bizcochos, tartas, galletas, rosquillas… y recuerdo el olor del caldo gallego de mi madre. ¡La casa de mis padres siempre huele a comida! También recuerdo comerme a cucharadas la miel que mis padres guardaban en la despensa. Lo hacía por las noches a escondidas, me subía en una silla y allí que me ponía a comer… ¡hasta que me pillaron! Dice mi madre que en un invierno me tragué más de 10 litros de miel yo solita.

15. ¿Qué pedirías en tu última cena?

¡Un plato de pasta con su aceitito de trufa! Aunque quizá me iría al otro barrio con bastante acidez…

16. ¿Qué tres cosas no faltan nunca en tu nevera?

Brócoli, aguacates y mangos.

17. ¿Qué plato no soportabas de pequeño y ahora te gusta?

Uy… pregunta difícil. ¡Si ya te digo yo que siempre he sido de buen comer! Bueno, casi siempre, porque hasta los 5 años prácticamente no quería comer nada que no fuesen leche y galletas. Pero cuando mi apetito se abrió lo cierto es que lo que me aborrecía en aquel entonces lo sigue haciendo ahora. Me ha sucedido más lo contrario: alimentos o comidas que de pequeña tomaba sin problema ahora no las pruebo.