Uno de los países socialmente más progresivos de la Unión Europea acaba de prohibir hervir las langostas como parte de una de sus mayores reformas de ley de protección animal. Bajo esta nueva restricción, las langostas deberán ser “aturdidas antes de ser ejecutadas”, de acuerdo con la orden que entrará en vigor el 1 de marzo de 2018.

Los activistas por los derechos de los animales han argumentado durante mucho tiempo que los crustáceos tienen sistemas nerviosos complejos y pueden sentir dolor, por lo tanto, no deberían estar sujetos a una muerte tan tortuosa como la de ser hervidos o cocidos al vapor vivos.

Además, estos crustáceos ya no podrán ser nunca más transportados sobre hielo o agua helada, deberán mantenerse siempre en su entorno natural.