Encontrar un café y que sea de (muy buena) calidad no es algo sencillo. Sobre todo cuando se trata de uno de tipo instantáneo.

Cuando uno se ha acostumbrado a las cafeteras italianas de toda la vida o a máquinas como Nesspreso, es algo bastante complicado (lo notarás si eres un grandísimo amante del café) que tu paladar agradezca una taza de café instantáneo. Excepto si es de Sudden Coffee.

Kalle Freese es un premiado barista finlandés que produce café en un antiguo almacén de San Francisco. Se vende en pequeños tubitos de plástico que contienen unos 4,5 gramos –perfecto para una taza- de café liofilizado. ¿Lo mejor? Que a diferencia del resto de cafés, puede mezclarse con cualquier tipo de bebida y a cualquier temperatura.

“Evidentemente no es tan aromático como una taza de café recién hecha pero sigue siendo una buena taza de café”, explica Freese. Y es que Sudden Coffee es completamente distinto al resto de sus principales competidores. Tiene un aroma realmente agradable, como a fruta dulce, una correcta acidez y muy suave en la boca.

El proceso de fabricación comienza por la selección de los granos, siempre de origen único. Posteriormente se tuestan ligeramente y se muelen los granos a mano antes de cristalizarlos e introducirlos en los tubitos.