Agosto. Un niño de 10 años de edad. 16:00 horas. Un calor desértico. Y una voz,
“espera 3 horas antes de bañarte, o al menos mójate la nuca, las muñecas y la
tripa”. ¿De verdad por mojarme esas tres secciones del cuerpo voy a evitar que me
de un corte de digestión?

La digestión es tan subjetiva como la opinión. A unos les puede durar dos horas, a
otros cuatro, y con eso las abuelas hicieron la media, y el corte de digestión ya
llamaba a la puerta si no esperabas lo suficiente, y así sería todo. Pero no cayeron
en la cuenta de que en realidad, a lo que se refieren, no se llama corte de digestión,
sino hidrocución, y este no tiene que ver, en su plenitud, con la ingesta de
alimentos. Es más: puede ocurrir hasta con el estómago vacío.

La hidrocución es un cambio brusco de temperatura al que sometes a tu
organismo, un choque. Es decir, si te encuentras con la piel caliente y te tiras al
agua fría, puedes perder el conocimiento –de ahí que te mojes poco a poco antes de sumergirte en el agua-.

En cambio, si se te corta digestión, esta puede reengancharse donde paró o acabar
con un vomito.

Por ello, las horas de reposo previas a meterte en el agua podrían ser hasta
dañinas si verdaderamente te está subiendo la temperatura corporal, como por
ejemplo estar dos horas jugando a las palas o tomando el sol, ya que al finalizarlas
las ganas y la necesidad de darse un chapuzón serán más intensas, y estarás más
abierto a la hidrocución.

Así que para evitar disgustos… tal y como aprendimos –aunque el nombre sea
diferente- tobillos, muñecas, nuca, y tripa.