Un menú nuevo cada quince días. Esa es la ambiciosa–y seductora– apuesta de Skina, el restaurante creado por Marcos Granda en Marbella, con el chef Jaume Puigdengolas al frente de la cocina. El buen hacer de este equipo ya fue recompensado en 2009 con una estrella Michelin, pero con esta nueva iniciativa dan un salto cualitativo definitivo para convertirse en referente gastronómico de la Costa del Sol. La propuesta es

tan simple como compleja: dejar que la temporalidad extrema, al servicio de la disponibilidad de sus proveedores, vaya marcando el ritmo del menú, combinando sabores autóctonos con aquellos que determine la mejor materia prima de mercado. De este modo, con la inevitable evolución y adaptación a tenor de la accesibilidad a unos u otros productos, las visitas a Skina se convertirán en experiencias originales y diferentes tanto para los nuevos clientes como para
los ‘reincidentes’. Estos, los que ya conocen el lugar, saben bien que otro de los encantos de este restaurante es la original bodega a la que ha dado cuerpo Granda, con una apuesta por los pequeños productores, rarezas casi extinguidas en el mercado y añadas destacadas de grandes vinos (restauranteskina.com).

El valor añadido de su bodega
Skina plantea diversas opciones de menú, entre los que destaca el Grand cru, con maridajes especialmente atractivos de su original bodega.