Las variaciones del croissant son el triunfo de la repostería en una generación en búsqueda constante del cambio. En Japón, desde 2014, cuentan con una iteración propia que despunta por su hibridación y su sabor mantecoso. El “shio pan”, traducido literalmente como pan salado, se horneó por primera vez a principios de la década de 2010 en la panadería japonesa Pain Maison, y pronto se difundió por todo el mundo como fenómeno viral.
La masa base del shio pan guarda muchas similitudes con el pan de leche japonés; aunque esta receta varía en cuanto a el uso del tangzhong, un fermento cocido de harina y agua o leche que permite retener humedad y lograr la suavidad que le caracteriza. A ello se suma leche, mantequilla, levadura y una pizca de sal.
A pesar de que sus orígenes se sitúen en Japón, el verdadero boom llegó tras cruzar el mar hacia Corea del Sur. Allí, bajo el nombre de sogeum-ppang, el bollo se alineó con la expansión de la cultura cafetera coreana, y proliferó a lo largo de 2020 en cafeterías independientes y cadenas especializadas exclusivamente en este producto, como Jayeondo Salt Bread.
En los últimos meses, el shio pan ha comenzado a aparecer con frecuencia en internet a través de vídeos de ASMR y reviews online en las que éstos se parten en dos, se muestran en primer plano y relucen con su efecto laqueado. «El nuevo croissant asiático» es ahora el gran icono de la pastelería japonesa.