Es casi imposible hasta las 8 de la tarde, y cuando lo hacemos, intentamos buscar todas las sombras posibles. Uno de los aliados perfectos para estos días – además del agua, hay que beber mucha agua e hidratarse mucho, especialmente en las horas centrales del día – son los helados. Los helados refrescan nuestro organismo y hacen que baje un poco nuestra sensación de agobio y calor. Uno de nuestros preferidos, sin duda, es el sándwich de helado. ¿Quién no ha tomado este tipo de helado alguna vez en la infancia? Eran de los más baratos del quiosco y uno de los más ricos.

Se cree que este delicioso helado fue creado alrededor de 1890 por los vendedores ambulantes de Manhattan que buscaban una nueva forma de helado con galleta. El sándwich helado se conforma – como su propio nombre indica – de una capa de helado, que generalmente era de nata, aunque ha sufrido muchas variaciones en el tiempo, que permanece entre dos galletas, normalmente de chocolate.

Se hizo muy popular en los 80 y principios de los 90 y todas las grandes marcas de helados de nuestro país lo añadieron a sus cartas. Algunos cambiaron la nata por otros ingredientes como la vainilla, otros recubrían parte del helado con chocolate almendrado y otros adaptaron la forma simple y tradicional.

Este verano vuelve a rememorar aquellos tiempos y disfruta de un sándwich helado. Eso sí, solo tenemos una pega – o quizás no – y es que no puedes tardar mucho en comértelo o el interior empezará a derretirse y podrás ensuciarte o desperdiciar parte de tu helado.

Samuel García

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