Solo han pasado tres años desde que Saddle (en inglés, silla de montar) ocupase el espacio antaño ocupado por el mítico Jockey. Pero han sido más que suficientes: tres son también los años consecutivos en los que el clásico contemporáneo de la restauración madrileña, ya enclave de visita obligada para los amantes de la alta gastronomía, se alza con el Best Award of Excellence que otorga la revista estadounidense Wine Spectator, un reconocimiento concedido a aquellos restaurantes que llevan su compromiso con el mundo del vino a un nivel superior, contando con una amplia carta de vinos de magnífica presentación y que incluyen una gran variedad de referencias.  

Y es que su bodega, diseñada por Israel Ramírez, cuenta con todo ello y, además, con una filosofía propia muy definida, marcada por la búsqueda constante de la mejor calidad, respeto por el entorno y arraigo a la tradición. Así, con este premio, se reafirma una vez más como una de las más completas y valoradas del panorama gastronómico nacional. Compuesta por 1.400 referencias, entre las que destacan algunas de las etiquetas más prestigiosas y exclusivas del mundo, esta carta se clasifica por regiones vinícolas, y cuenta también con 200 referencias de champagne de grandes maisons y pequeños productores. 

Entre las mejores cartas de vino del mundo

“En Saddle estamos muy orgullosos de la revalidación de este premio. Estar entre las mejores cartas de vino del mundo, como reconoce este galardón, que pone en valor nuestra selección de vinos de España, Francia, Italia, Alemania y en concreto de regiones como Borgoña, Champagne, Ródano y Burdeos, es siempre un orgullo. En Saddle trabajamos con una carta de vinos predominantemente europea y buscamos productores que hablen de dónde se ha hecho el vino, de su gente, de su cultura, sus paisajes o su historia, además de complementar la carta con otros productores emergentes que tienen algo nuevo que decir sobre una zona vinícola concreta”, explica Ramírez.

La tercera revalidación del Best Award Of Excellence de Wine Spectator se une así a otros reconocimientos que ya posee el restaurante, entre los que destacan su primera estrella Michelin, sus dos soles Repsol, su premio a Mejor Coctelería de Restaurante en FIBAR en 2020 y la certificación LEED Gold concedida por el Consejo de la Construcción Verde de los Estados Unidos.

Con esta recompensa a la excelencia, el equipo fortalece su afán de superación para continuar haciendo de cada servicio algo único y especial, seña de identidad de Saddle. Algo de lo que ya avisó en su día, cuando levantó persiana, Fernando Point. «Una obra en construcción, pues, pero con buenos mimbres«, comentaba el experto gastronómico en un artículo de El Mundo. Y razón no le faltaba: los elementos e ingredientes los tiene, y así lo está demostrando. Enhorabuena.

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