Confiesa Ricardo Urgell (Barcelona, 1937) que siente cierto orgullo presumido cuando alguien se refiere a él como el ‘arquitecto de la noche’. Y lo cierto es que iba para trazador de edificios, pero acabó dando forma a las veladas y madrugadas de nuestro país, primero, y el resto del mundo no mucho después. Fue a partir de 1966 cuando fundó su primera boite Pachá en Sitges. Luego vendría su emblemático local en Ibiza y tras éste, de Madrid a Macao, 114 discotecas más. Sin este barcelonés de 85 años, el mundo hubiera sido un lugar mucho más aburrido y la noche no hubiera existido. “Pero a mí me gusta más el día porque hay sol y moscas”.

¿Se puede ser empresario de éxito y vividor y crápula?
No, yo de vividor nada. He trabajado mucho, me he perdido muchas cosas importantes de la vida por trabajar tanto.


¿Recuerda la primera vez que entró en una discoteca?

No entré en una discoteca, en aquel entonces la palabra discoteca no existía. La primera vez fue en la ‘boite’ Tiffanys, en Playa de Aro.

¿Cómo nació Pachá

Yo tenía el bar Titos en la calle del pecado de Sitges, pero cuando conocí Tiffanys me quedé sorprendido de lo bonito y guapo que era, de la gracia que tenía. Un año y medio después abrí Pachá Sitges.


Y fue un éxito desde la primera noche.
Clarísimamente, se llenó desde el día de la inauguración y fue un éxito durante todo el verano y todo el invierno. Y lo continuó siendo a lo largo de muchos años.


Es imposible no vincular Pachá con el logo de las cerezas. ¿Cómo surgió este diseño tan icónico?
Cuando inauguré Pachá Sitges, el logo de las cerezas no existía, era un ojo inspirado en Carmen Sevilla. Continué haciendo discotecas en Barcelona y cuando hice una que se llamaba Metamorfosis, me llamó el abogado y me dijo que teníamos que ponerle un nombre a la sociedad. Le dije que le pusiera pera o manzana… porque era la época de la discográfica Apple de los Beatles. Posteriormente abrí otra discoteca también en Barcelona que se llamaba Equilibrio y también necesitaba un nombre para la sociedad, entonces elegí Cereza y le pedí a una diseñadora que creara una cereza con hojitas. Gustaron tanto que automáticamente cambié el logo del ojo de Pachá por el de las cerezas.


¿Cuándo viajo a la isla por primera vez?
En el año 1968 vine con mi mujer a Ibiza, y me pareció un sitio perdido, naif. No había vida turística. Me encantó. Regresé dos o tres años después. Fue entonces cuando me dio por pensar hacer una boite en Ibiza.


¿Qué queda de aquella Ibiza?
Pues lo que hizo Dios, porque por donde pasa el hombre no crece la hierba. Está estropeada en algunos puntos, pero todavía hay mucha isla que está virgen. Ibiza sigue siendo un privilegio.


Más que llevar las discotecas siempre ha dicho que lo que realmente le gusta es hacerlas y ver su éxito.
Pues sí. Yo estudié durante un año arquitectura, pero como era un vago no aprobé y acabé dejando la carrera. Pero mi herencia familiar viene sujeta a artistas, así que quieras o no, creo que tengo un instinto creativo. A mí lo que más me gusta es crear espacios, decorarlos, vestirlos y darles color.

De todos los locales que ha abierto… ¿cuál es su preferido?
Mi preferido es Pacha Sitges, porque hice la primera peseta, por lo cuál es al que le tengo más cariño. Lo vendí con todo el paquete y no lo tendría que haber vendido por el amor que le tengo, no por el dinero porque estaba cerrada, pero es la que le tengo más cariño.

Si se puede saber, ¿cuál es el secreto de su éxito?

Trabajar mucho.

Dice que Pachá en Madrid era mejor que Studio 54 de Nueva York. ‘Deu n’hi do’ que diríamos en catalán!

Nuestro país siempre ha estado limitado a la falta de darle apoyo y siempre consideramos que es mejor lo de fuera. Studio 54 no dejaba de ser un teatro convertido en una sala de fiestas que es exactamente lo que hice en el Teatro Barceló. España es un país que nunca consideramos lo propio, pero la realidad es que Pacha Madrid le pegaba veinte vueltas al Studio 54.


La lista de clientes ilustres es infinita

A Pachá Madrid vinieron a divertirse desde el rey emérito Juan Carlos I, el Rey Felipe VI, las infantas, el príncipe de Mónaco y hasta el Príncipe de Inglaterra, Carlos. Toda la realeza extranjera que pasaba por Ibiza y por Madrid, sin lugar a duda la primera discoteca que visitaban era Pachá.

Y DJ, de todos los que han pasado por las cabinas de sus locales, ¿algún favorito?
La discoteca pierde carácter cuando nace la música electrónica, yo que viví otra época en la que bailábamos de verdad, ahora cuando veo a todos con los brazos levantados, no lo acabo de entender. Mi DJ favorito es mi hermano Piti.

¿Por qué decidió vender su compañía al grupo británico Triatlantic Capital Partners?
Porque yo tenía cerca de 80 años y mis hijos tampoco querían seguir con el negocio, la vida tiene un plazo y decidí vender.

¿Cuándo ha sido la última vez que ha entrado en una de sus discotecas?
La última vez que estuve en uno de mis locales fue el fin de semana pasado en Lío de Ibiza.

¿Añora estar al frente de la compañía? ¿Cómo disfruta ahora de la vida?
Podría decir que cazando moscas, me aburro un poco… (Risas). Pero bueno, la disfruto navegando con la lancha y yendo de un lado para otro. Y también estando con la familia.

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