A pesar que se encuentra alojado en el Gran Hotel Inglés (en pleno Barrio de las Letras de Madrid), el restaurante Casa Lobo poco tiene de británico y sí mucho de castizo. Si desde que abriera sus puertas en 2018 este cinco estrellas se convirtió en lugar de encuentro de esas costumbres tan madrileñas como son la sobremesa o las tardes de copas, ahora con la apertura de Casa Lobo dan un paso más para mantener el espíritu hedonista de la capital.

El restaurante cuenta con el asesoramiento gastronómico del chef Fernando P. Arellano (dos estrellas Michelin) y con la buena mano de D’Angelo Bishop, chef ejecutivo del hotel. Juntos han buscado crear una propuesta que recuerde a las antiguas casas de comidas, con el mismo cuidado por las materias prima, pero con la elegancia y el refinamiento que cabe esperar de un lugar como el Gran Hotel Inglés.

El nombre del restaurante, Casa Lobo, lo toma del antiguo nombre de la actual calle Echegaray donde se encuentra (antigua Calle del Lobo). Una atmósfera acogedora, a base de colores oscuros y materiales como la madera y el cuero, nos da la bienvenida. Y desde la vajilla hasta los cuadros y fotografías que cuelgan de sus paredes homenajean a este animal tan nuestro. Tan español como los platos que componen su carta, recetas que se han servido durante décadas en los restaurantes madrileños de principios del siglo pasado, y que, hoy en día, son reconocidos por el público como sinónimo de tradición y casticismo.

Estamos hablando de entrantes como el Paté fino de ave y foie gras al oporto con pan de pueblo; los callos a la madrileña o el cochifrito de orejitas de lechón al aliño de miel y chorizo picante. De principales en los que destacan el lenguado al estilo Meunière con mantequilla tostada y alcaparras (un clásico universal); los canelones de rabo de toro estofado con muselina de alcachofa de Jerusalén y tuétano; el taco de lengua de ternera fundente con cebolla confitada y alcaparras; la pluma Ibérica con especias morunas y piquillo confitados o el entrecot de vaca madurada. Elaboraciones del recetario tradicional madrileño que han sido actualizados para Casa Lobo.

El punto final (o seguido…) lo encontramos en los postres, donde Arellano propone un viaje a nuestra infancia con bocados como el arroz con leche y estofado de arándanos; una versión del famoso Pijama, flan de huevo y conserva de melocotón o unas natillas tan tradicionales como imprescindibles.

Y con este buen sabor de boca, nada mejor que completar la experiencia con uno (o varios, por qué no) de los cócteles que se sirven en la imponente barra oval de Lobbyto, el otro gran espacio de Gran Hotel Inglés en su hall principal. Y ya, entonces, sí que de Madrid al cielo…

Deja un comentario

Cancelar la respuesta