La Cabra fue el primer proyecto culinario del chef Javier Aranda y con el que recibió su
primera estrella Michelin. Ahora, cinco años después de su apertura, vuelve a abrir sus
puertas con una novedad gastronómica: la fusión de la alta gastronomía con la cocina
tradicional centrada en el formato “à la carte” con el objetivo de que los comensales
puedan elegir libremente y compartir su experiencia gastronómica con una carta basada
en las tapas.

Las tapas de La Cabra están centradas en la cocina viajera con diferentes culturas y
mezcladas con raciones propias de la gastronomía madrileña y manchega como las
croquetas de jamón, los bocatas de calamares o el ajoblanco con sardinas. Junto a estos
platos que se entremezclan en la carta una parte que cobra especial relevancia con el
objetivo de maridar a la perfección con esta cocina son los panes de trigo, de centeno, de
placton marino, de aceite de tomillo y romero. Y para completar, los postres: la torrija de la
casa, el Twix o el ceviche dulce.