La jalea real y el propóleo se alzan como grandes aliados de belleza junto al elixir más famoso, la miel.

En un país multicolor nació una abeja bajo el sol…”, entonaba la canción sobre la pequeña Maya. Una abeja que aparecía por primera en una colección de cuentos publicados por el escritor alemán Waldemar Bonsels en el año 1912 y que, posteriormente, se adaptaría a la pequeña pantalla en 1975 gracias a la empresa japonesa Nippon Animation Company. Aunque en la serie no había problema que la optimista abeja Maya y sus compañeros no solucionaran, en el mundo real la cosa se ha complicado mucho en estos últimos años. Y es que el insecto polinizador que tantos productos (casi) milagrosos proporciona al hombre y a la naturaleza, está en peligro de extinción. Y no lo decimos nosotros. Según el sector apícola español, la mortandad media anual de abejas en España está entre el 30 y el 40%. Unos datos catastróficos que, como bien explica Luis Ferreirim, Responsable de Agricultura de Greenpeace en España, “en caso de seguir incrementándose provocaría un desequilibrio ecológico sin parangón que reduciría drásticamente la biodiversidad, la calidad alimentaria, afectando así a la desaparición de cultivos”. 

Aunque son muchos los insectos que llevan a cabo la polinización entomófila – cerca del 90% de las especies silvestres dependen de ella– son las abejas las reinas de la biodiversidad en la Tierra. Bueno, concretamente las melíferas. Son las más conocidas y estudiadas. Y las que nos dan el elixir antiedad más cotejado: la miel, uno de los productos más versátiles que, además de introducirlo en la cuajada (y sabemos que eres de añadir dos cucharadas bien cargadas), ya servía como ingrediente en la medicina egipcia para uso interno, así como en las ofrendas para los dioses. Y si Cleopatra se sumergía en leche y miel para relajarse y conseguir mantener una piel suave y tersa, ¿por qué no íbamos a hacer nosotros lo mismo? Aunque la fiebre por fabricar mascarillas caseras es hoy trending topic, no siempre tenemos tiempo de estar rebuscando en la despensa para elaborar potingues cuya efectividad se reduce a las horas por la oxidación de los ingredientes. Por ese motivo, fórmulas faciales y corporales como la crema batida de Kiehl’s, elaborada con miel y leche de soja, nos brindan un sinfín de beneficios que, como ya contamos en el número dos de Tapas –también a propósito de la miel–, favorecen la hidratación, aportan suavidad y elasticidad, mejorando así la síntesis del colágeno y la elastina, y aportan un efecto antioxidante que ralentiza el envejecimiento. 

“Por su especial combinación de miel, soja, manteca de karité, jojoba, escualeno extraído de la oliva y betacaroteno, esta crema batida aporta una perfecta hidratación y nutrición, devolviendo suavidad y luz incluso a las pieles más secas. Dota, además, de densidad y protección ante los daños provocados por el sol, la polución, el cambio de temperaturas y el estrés diario, reparándola de manera inmediata”, aclara Luis Martín, store manager del espacio Kiehl’s de Plaza Norte Madrid. Unos ingredientes que también son clave en las fórmulas de El Gallinero de Miss Marple. “En aromaterapia, la miel alivia tensiones y mejora la concentración. Así que, además del beneficio psíquico que produce, como ingrediente deja la piel libre de impurezas”, afirma Cristina Moreno, su creadora. Pero, además, si a esto le sumamos los beneficios de cicatrización que tiene, nos encontramos ante un componente de máxima eficacia que repara la dermis de la piel, así como el pelo. Y es que, pese a los miles de productos faciales y corporales, la miel también ayuda a revitalizar los cabellos más secos. También lo hace la jalea real y,  aunque únicamente le prestamos atención con la ‘vuelta al cole’ a modo de complemento vitamínico para reforzar el sistema inmunitario y sobrellevar la jornada laboral, esta sustancia está considerada el alimento más concentrado de la naturaleza. Un potente antídoto que, muy probablemente, te haya dejado tu madre en numerosas ocasiones para tomar con el zumo de naranja y que sirve, además, como cosmético para prevenir el envejecimiento y mantener la elasticidad de la piel; muy similar al aceite de jojoba y a la rosa mosqueta. 

Otro de los grandes olvidados de las abejas, también utilizado en la era de Tutankamón por los faraones para embalsamar cadáveres, es el própolis o propóleo. Una sustancia que las abejas elaboran a partir de las resinas de los árboles mezclándola directamente en su boca con cera y secreciones salivares con el objetivo de proteger sus colmenas. Aunque su uso se ha comercializado para tratar resfriados, proteger las cuerdas vocales o evitar problemas respiratorios, el propóleo cuenta con infinitas propiedades antisépticas, reparadoras y cicatrizantes que, aplicadas en geles de baño, cremas faciales y corporales, combaten el temido acné y otras enfermedades de la piel como la psoriasis o dermatitis. 

Así que ya sabes. Si todavía no habías encontrado el aliado estrella (tanto para el día como para la noche) con el que mirarte al espejo y preguntar “¿quién es la más bella del reino?”, nosotros te proponemos tres con los que no habrá cuento (ni tampoco serie) que ponga en duda la calidad de tu piel. ¡Salvemos a las abejas!