Participar en los juegos olímpicos es uno de los mayores logros para la carrera de cualquier deportista. Para alcanzarlo, debes ser uno de los mejores deportistas de tu país, y esto solo se consigue a base de constantes entrenamientos y una estricta alimentación.

Lizzy Yarnold es una deportista británica que compite en skeleton, un deporte olímpico que consiste en el descenso en trineo, donde el piloto del mismo va tendido boca abajo. Ha participado en dos Juegos Olímpicos de Invierno: Sochi (Rusia) 2014 y Pyeongchang (Corea del Sur) 2018, consiguiendo en ambas la medalla de oro en la prueba femenina.

Pero, ¿qué come una de las deportistas olímpicas más destacadas en su día a día para rendir al máximo?

Durante los meses de invierno, cuando entrena más duro, empieza sus días con un vaso de té, unas tostadas y dos huevos. En la comida, no controla las cantidades, pero siempre intenta consumir más proteínas que carbohidratos. Sin embargo, en la cena nunca toma carbohidratos, solo proteínas y dos veces en semana, una porción de gelatina y fruta. Antes de dormir, otra taza de té. Como snacks, siempre fruta fresca, frutos secos o yogurt, y después de cada sesión de gimnasio, una taza de té. Sus habituales siete tazas de té al día, junto con el agua, hacen que tome, al menos, 5 litros de líquido diarios.

Una exageración para cualquier persona, pero no para una campeona olímpica.