Libros como ‘Las gratitudes’ de Delphine de Vigan han demostrado cómo un título puede renacer varias veces en la era del algoritmo y de la tecno-expresión. Todo ello es, a su vez, producto de la obsesión literaria que induce a las nuevas generaciones a consumir, más que a leer, planteando un debate mucho mayor acerca de si el placer de la lectura se ha convertido en una manera más de producir.
En medio de esta vorágine de obras y volúmenes resurge ahora un ejemplar del 2003 que, en su momento, fue una ‘rara avis’, pero que ahora, bajo la hiperfijación actual por el producto analógico, se articula como una vía de escape. Y no, no se trata de otro true crime, sino de un libro de 500 páginas dedicado íntegramente a la sal, que, en palabras de Anthony Bourdain, es imprescindible para cualquier cocinero o amante de la comida.

Este clásico de la no ficción sobre el mineral ‘que ha determinado el curso de la humanidad’ es obra de Mark Kurlansky, autor conocido por haber escrito libros sobre temas muy específicos y/o especializados, nada comerciales, que aparentemente generan más rechazo que aceptación. Desde el papel hasta la leche, las ostras, el bacalao o la sal, ésta última se plantea como un ingrediente clave en la historia -reconvertido en fenómeno- que, a pesar de haber sido nicho durante todos estos años, ahora lo devoran las masas.
Lo que Kurlansky nunca iba a esperar es que, después de 24 años, su libro ‘Sal: Historia de la única piedra comestible’ se convirtiese en un objeto viral gracias al vídeo de un usuario que, desde su arranque, ya capta la atención. “Me he leído un libro de 500 páginas sobre la sal y ha arruinado por completo mi capacidad a la hora de tener una conversación normal”. El protagonista es el creador de contenido Wyatt Derman, que explica en el clip cómo -sin premeditarlo- acabó leyendo este libro sobre la sal, del que ahora no puede parar de hablar.
“Al principio, eran datos divertidos y relajados: ¿sabías que a los romanos les pagaban en sal?”, explica. “‘Soldado’ viene de sal, ‘ensalada’ viene de sal, ‘salami’, ‘salaz’…”, manifiesta el usuario, eclipsado por el hecho de que las guerras, los imperios y las grandes protestas estén vinculadas a la sustancia. Derman ha generado tal revuelo que, en palabras de la editorial Penguin, ha vuelto a ser un superventas gracias a él. Pero, ¿de qué hablamos exactamente, cuando hablamos de ‘Sal’?
‘SALT’
Durante siglos, la sal fue mucho más que un ingrediente. Fue una sustancia sagrada, una valiosa moneda de cambio y una fuerza capaz de transformar sociedades. Homero la consideraba divina y Platón la describía como especialmente apreciada por los dioses. Sin embargo, su extraordinario papel en la historia ha quedado hoy reducido, en gran medida, a su uso cotidiano en la gastronomía.

En Sal, Mark Kurlansky recupera la dimensión histórica y cultural de esta aparentemente humilde piedra para revelar su enorme influencia en el devenir de la humanidad. La sal financió imperios, impulsó rutas comerciales entre territorios remotos, estuvo vinculada al origen de conflictos y favoreció el desarrollo de técnicas de extracción que, siglos después, serían fundamentales para la industria petrolera. Su capacidad para conservar los alimentos y preservar la vida también la convirtió en un poderoso símbolo religioso presente en distintas culturas.
Con rigor científico y una mirada que cruza historia, política, cultura, tecnología y gastronomía, Kurlansky construye un relato fascinante sobre una materia esencial que, durante milenios, estuvo mucho más cerca del poder que de la cocina. Sal propone así redescubrir cómo un elemento cotidiano fue, en realidad, uno de los grandes protagonistas de la civilización.