Aunque deshacerse de los recipientes de alimentos de espuma de poliestireno (esas bandejas blancas que venden en los supermercados con carne, verduras o pescado) no ha surtido efecto al completo, la prohibición de las pajitas de plástico y el impulso en contra del uso de plásticos está ganando cada vez más fuerza. En España, poco a poco, nos vamos haciendo cada vez más conscientes de la necesidad de reciclar y de la necesidad de no utilizar tanto plástico para todo. Porque en realidad no sirve para nada.

El problema es que este tipo de bandejas no se pueden reciclar, no sirven para nada y lo que es peor, transfieren sustancias tóxicas a los alimentos. Entonces, ¿por qué utilizarlas? Si bien es cierto que en España algo hacemos, deberíamos hacer más. Por eso debemos parecernos un poquito más a Maryland o a Seattle, en donde se dejaron de usar estas bandejitas espuma en 2009; o a Minneapolis que siguió su ejemplo en 2015; o a la ciudad de Nueva York, en donde se prohibió la venta y el uso de productos de espuma de poliestireno por parte de cualquier tipo de minorista o fabricante (no solo restaurantes). Y lo que es más, en Estados Unidos, las cadenas de comida rápida también están aportando su granito de arena para que el planeta pueda ser un lugar cada vez más limpio. El pasado mes de febrero, Dunkin Donuts se comprometió a eliminar gradualmente (hasta 2020) sus exclusivas tazas de espuma de poliestireno. Todos apoyan con sus pequeñas acciones pero, hasta ahora, ningún estado ni país al completo se había lanzado a prohibir el material en su totalidad. Y puede que Maryland sea el primero. Entonces, ¿por qué no hacemos que España sea el segundo?