Pizza Hut está en una lucha continua por mantener sus locales abiertos en Estados Unidos mientras en China, su lista de espera es muy larga. El Pizza Hut más alto del mundo está ubicado en el piso 24 de un rascacielos en Xiamen, una ciudad con tres millones y medio de habitantes en la provincia china de Fujian. Aquí, la lista de espera para reservar es de meses. Lo interesante de este Pizza Hut es la experiencia alrededor de la cuál se degusta la pizza: desde las alturas, con una carta de vinos completa y un menú de tres platos y postre. Además, los aderezos de las pizzas incluyen pato y algunos mariscos. Por no hablar de las espectaculares vistas del puerto desde el restaurante.

Pero Pizza Hut no es la única empresa estadounidense que se ha renovado por completo en el país asiático. Más arriba, en Shanghái, se encuentra el Starbucks más grande del mundo, con una capacidad para atender entre 6.000 y 7.000 personas al día. En él se puede encontrar té elaborado con nitrógeno, cerveza artesanal y dulces hechos por el pastelero italiano Rocco Princi. “Lo que pasa es que China tiene un mercado muy grande, además de ser el país más poblado del mundo”, explica Arthur Dong, profesor de estrategia y economía de Georgetown.

Las marcas occidentales han sido especialmente hábiles al asegurar sus ubicaciones en sitios históricos y muy céntricos. Por ejemplo, el KFC en el extremo sur de la Plaza de Tiananmen, en Beijing, o el Starbucks a la salida de la Gran Muralla.

¿El secreto? “Si tienes marcas en un mercado virgen como el chino, cambia la marca: dirígete al lujo y haz algo completamente diferente de tu modelo tradicional”, explica Dong.