El popular y prestigioso chef internacional Gordon Ramsay se ha mostrado muy tajante en una de sus últimas entrevistas: “Jamás me atreveré a probar la comida que sirven en los aviones”.

Y no, nada tiene que ver con tener o no pánico a volar (que no lo tiene), sufrir malas digestiones o dejarse ver comiendo en público. La razón de su rotunda negativa a comer la comida que sirven en los aviones tiene que ver su experiencia como chef a cargo de este servicio aéreo.

En un entrevista dada a Refinery 29, si hay algo que Gordon Ramsay no está dispuesto a hacer es comer en un vuelo la comida que, muy amablemente, el personal del avión ofrece; y es que sus diez años al frente de la asesoría culinaria de una aerolínea han sido suficientes para pronunciar, sin vergüenza, que no hay una “maldita forma de comerse esa comida”.

Sin adentrarse en la boca del lobo, y sin dar  muchas explicaciones, el chef con 14 estrellas Michelin ha dicho que conoce todo el proceso de elaboración, conservación y distribución de la comida que se sirve en los aviones y que, desde luego, su intención es seguir huyendo de probarla.