La firma de moda Loreak Mendian explora los platos más icónicos de Mugaritz, el restaurante de Adoni Luis Aduriz, para crear una colección de ropa. Esto es Mugaritz x Loreak Mendian.

Hasta hace dos años, nunca se había fraguado una relación tan estrecha entre el mundo de la moda y la gastronomía. Pero fue Jeremy Scott con su colección inspirada en el imperio creado por McDonald’s –imposible olvidar esos bolsos con forma de cajitas de Happy Meal–, el visionario que detonó una tendencia que calaría en todo tipo de público y en cualquier lugar del mundo. A él le siguió  Karl Lagerfeld con su desfile de otoño-invierno 2014/2015, cuando transformó el Grand Palais de París en un supermercado de lujo al que llamó Chanel Shopping Center y, más tarde, Zac Posen también hacía lo propio a través de su colección Resort 2016, llena de influencias gastronómicas cogidas nada más y nada menos que de Instagram, como publicamos en el número anterior de Tapas (@zacposen).

Ahora, la conocida marca donostiarra Loreak Mendian, que nació en el puerto de la ciudad guipuzcoana en 1995 y hoy cuenta con quince establecimientos repartidos entre España y Francia (aquí dispone de cinco, para ser exactos), ha querido ir un paso más allá. ¿Cómo? Adentrándose en el universo de Andoni Luis Aduriz, del restaurante Mugaritz (dos estrellas Michelin, nº 6 en la lista 50 Best de la revista Restaurant), y dando vida a una colección de ropa capaz de imprimir las recetas más representativas del cocinero vasco en vestidos, camisas y camisetas, entre otras prendas. Mugaritz x Loreak Mendian es una aventura que ha querido reflejar el espíritu innovador de ambas, la facilidad para crear y expresar distintos trabajos en una idea común, así como otro tipo de valores no menos importantes, como el enriquecimiento del trabajo a través de distintos tipos de disciplinas y, también, la capacidad de abrirse al mundo manteniendo sus orígenes. “Siempre hemos tenido la necesidad de juntarnos con gente que entendemos que es creativa, además, desde campos distintos porque enriquece mucho, no solo lo que es nuestro discurso sino la forma que tenemos de ver las cosas”, explicaba Andoni Luis Aduriz.

Con toda esa filosofía, creatividad y altas dosis de imaginación puestas sobre la mesa (y el papel), Aduriz y Víctor Serna, fundador y diseñador de la colección de hombre de Loreak Mendian, empezaron a investigar los platos que podrían conformar dicha colección. Se buscaban recetas complementarias, capaces de transmitir sensaciones a través de un lenguaje que anteriormente era culinario (con texturas, olores y sabores) y que dejaba de serlo para convertirse en algo exclusivamente visual. Pero, sobre todo, y lo más importante, que fueran un icono de la cocina del chef. De modo que la elección era evidente. En primer lugar surgió Malas Hierbas, un plato rebosante de alegría y muchísimo color que posteriormente se traduciría en un estampado sobre base de lino, multitud de vegetales y elementos orgánicos, creando un efecto de camisa hawaiana pero mucho más sobrio. Después llegaría Helecho Quemado, una receta definida por el restaurante como “una forma de incorporar sal, impregnando una hierba con una salmuera y carbonizándola posteriormente para que solo perduren la forma y la salinidad”. ¿En términos ‘fashionistas’? Prendas de tejido chambray (muy parecido al denim pero con una textura completamente lisa) con un print en el que predominarían las hojas de helecho. Y Tagetes sería la última en aparecer, una creación gastronómica a base de pétalos con una textura muy carnosa que se materializarían en las prendas gracias a una “ilustración en base de acuarela y con una distribución muy extensa, para así conseguir transmitir la ligereza del plato”, explicaba su creador, Víctor Serna.

En definitiva, un proyecto que deja ver la capacidad que tiene la gastronomía de adaptarse a cualquier tipo de disciplina artística.